Opinión / 2014-10-30
Los sapos por tragar
Si el estado pudiera reducir a prisión a los grupos guerrilleros, claro que sería evidente la inutilidad de los diálogos de paz, pero en sesenta años los jefes guerrilleros han sobrevivido, los más importantes han muerto de viejos, de muerte natural como el más longevo y benefactor de los abuelos.

