Hacinamiento Vs Dignidad
Durante los últimos días, ha vuelto a ponerse en el centro de la discusión pública nacional, la situación de hacinamiento en las cárceles del país, un problema mayor, que lamentablemente sigue recibiendo un tratamiento menor.
La cuestión demuestra una falta de preocupación estructural por parte del Estado, pues al margen de las modificaciones de carácter penal, que son frecuentes y necesarias en el ordenamiento jurídico, hay una situación histórica y deshumanizante, en los centros de reclusión colombianos, situación que no es nueva y que ha llamado la atención, incluso, de los Organismos Internacionales, sin que haya soluciones y políticas gubernamentales de fondo.
Mientras que algunas autoridades aseguran que el número de internos es cercano a las 120.000 personas; lo que equivale a llenar 2 veces un estadio de fútbol a su máxima capacidad; y otros se preguntan cómo estaría la situación si el sistema judicial e investigativo fuera más eficientes en relación con tantas causas que se quedan sin hallar el responsable; lo cierto es que hoy Colombia cuenta más de 7.000 internos en “desobediencia” o en “huelga de hambre”.
Mientras el INPEC menciona que las cifras de hacinamiento han bajado a niveles del 48%, lo cierto es que no debería haber ni un solo recluso en esas condiciones.
La Corte Constitucional reconoce que este fenómeno vulnera la integridad personal de quienes yacen privadas de la libertad, comprometiendo los derechos fundamentales, la dignidad humana, la salud, la vida, entre otros.
Además, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, reclama que los Estados no pueden escudarse en las dificultades económicas, para no garantizar condiciones dignas, y el desarrollo de la vida misma, a las personas que se encuentran al interior de los centros de reclusión.
En ocasiones, las quejan parten de lo más básico, como el acceso al agua potable, las condiciones de aseo personal, la calidad de la alimentación, la habitabilidad de las celdas. La cuestión trasciende incluso a las Unidades de Reacción Inmediata, las cuales, han tenido que poner campanentos en los parques anexos a sus edificaciones, para atender la demanda de personas objeto de aprehensión.
Desde el Movimiento MIRA, una vez más, reiteramos el llamado a las autoridades gubernamentales, para que conviertan la preocupación que han expresado en los discursos, en hechos concretos, a favor de la población carcelaria. La Convivencia y el Respeto por lo Fundamental no dan más espera en Colombia
