jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-10-29 09:12

La Misión del Café o la voracidad insaciable del neoliberalismo

Después de casi dos años de estudios de la industria del café en Colombia, la Misión para la competitividad (tenía que ir esta palabreja) de la caficultura, produjo su ‘parto de los montes’.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 29 de 2014

Sin necesidad de leer –como lo hemos hecho–, el informe preliminar elaborado por los sabios designados por el gobierno, los resultados eran previsibles. Una ‘recua’ de apostoles criollos, afiliados a la secta neoliberal, como caballos zorreros, guiados por las anteojeras del libre comercio, no podía producir nada distinto. Es tal el cúmulo de lugares comunes que contiene el ‘estudio’ que no es de extrañar, por ejemplo, que su objetivo principal haya sido defender el derecho a la igualdad de los ‘paupérrimos’ exportadores del grano. De toda la inmensa cantidad de problemas que agobian a los productores, quienes de verdad soportan la industria cafetera, no se les ocurre mirar, como tema prioritario, sino la ‘competencia desleal’ de la FNC en el campo comercial: conclusión el problema principal de la caficultura ¡es el maltrato a los exportadores!

Este tipo de conclusiones no son de extrañar. El grupo de ‘expertos’ encabezados por Juan José Echavarría, uno de los discípulos predilectos de la escuela de Chicago, quien fuera codirector del Banco de la República, la institución encargada de velar por la integridad y privilegios del capital financiero nacional e internacional, que no de la prosperidad de los colombianos de trabajo, tenía en mente, desde el principio, buscar de liquidar la Federación Nacional de Cafeteros. El último obstáculo para que los grandes monopolios que controlan el mercado mundial del café –como reseñan ellos mismos en parte del estudio–, puedan envilecer aún más las condiciones de comercialización del pequeño y mediano productor cafetero.

Porque con todas las diferencias se tengan por el manejo irresponsable y bandidesco que la cúpula de la FNC, le haya dado a los recursos del Fondo Nacional de Café, la esencia de la organización que se manifiesta en la política de garantizar un precio de sustentación al cafecito, debe ser preservada. Según los neoliberales, el mercado debe ser libre; funcionar sin la interferencia de ningún factor externo, especialmente de los gobiernos. Este es uno de sus dogmas. En el caso que nos ocupa, ¿alguien medianamente serio, que de verdad esté comprometido con el desarrollo equitativo de la economía nacional, puede pensar que debemos soltar a un pequeño y empobrecido productor cafetero del sur del Huila, para que en la ‘igualdad’ pregonada por los neoliberales, negocie su café con los intermediarios de Nestlé o Master Blenders, dos multinacionales que controlan, según el informe, el 49% de las ventas mundiales de café?

Si algo que hay por rescatar de la federación es la instauración del precio de referencia, que tan mal les huele a los neoliberales. Que les huela mal, es natural. Ellos, tan refinados y exquisitos, no pueden soportar el olor a sudor del trabajo honesto, porque prefieren el de los perfumes que camuflan los hedores que despide su servidumbre intelectual frente al gran capital financiero parasitario, causante de la más grande catástrofe del mundo de hoy: la plaga de la desigualdad.