Se ha vuelto frecuente encontrar ahora en la internet un número muy importante de cursos gratuitos ofrecidos por universidades de prestigio y de forma gratuita.
Sin lugar a dudas, el tema prioritario para los Colombianos, para unos y otros, es el relativo al llamado proceso de Paz que hoy parece llamarse proceso de guerra, al haberse incrementado en los últimos meses los actos violentos de los grupos subversivos, contrariamente a lo anunciado por el reelecto Presidente Santos cuando presentó al país la disyuntiva entre la paz o la guerra.
Esa es la razón para ser exactos, que me obligó en defensa de mi honra y mi dignidad, y la de la Facultad de Derecho de la Universidad Cooperativa de Colombia de Neiva y de toda su comunidad universitaria, a la cual he servido con dedicación y decoro durante 20 años,
El centro de rehabilitación para menores infractores de Neiva está a punto de estallar. Ayer se suicidó un menor de apenas 17 años y semanas atrás registramos la fuga de seis más.
Es indudable que el hombre siempre se ha comunicado. Y los promotores y protagonistas de ese proceso y de su avance han sido los comerciantes, los científicos, los religiosos, los intelectuales y, sobre todo, los gobernantes que por medio de documentos, edictos, leyes y manifiestos legislaban o determinaban su relación con el pueblo.
Sin el ánimo de ser propagandista del nombre de una persona, ni mucho menos, y sin querer sobre estimar a la misma, deseo contarles lo que he venido percibiendo últimamente en la ciudad de Neiva, por do quiera que vaya.
Ciertamente no se puede impedir ejecutar un proyecto urbano así esté dentro del área adyacente de una laguna, incluso con la excusa de que el área merece protección especial; sólo podrá hacerse, cuando el concejo municipal lo establezca.
El informe que ya reposa en la Fiscalía indica que hacia las 9:18 de la noche del miércoles anterior, miembros de la columna móvil Gabriel Galvis de las Farc lanzaron dos “tatucos” -explosivos artesanales- que fueron a parar en una vivienda indígena de la vereda Calandaima, zona rural de Miranda, en el departamento del Cauca.
A estas alturas del proceso de paz, los colombianos deberíamos estar de acuerdo, al menos, en que el fin del conflicto es el primer paso a dar en la búsqueda de la reconciliación.
Todos en Colombia, y toda persona cuerda en el mundo, quiere la paz. Señalar como “enemigos de la paz” a quienes no sigan idénticos pasos hacia ella, es falasia y crearle obstáculos a la misma paz.
Cuando el mundo se propuso definir unos Objetivos de Desarrollo que llamo del Milenio (ODM) para que fueran el propósito de todos los países durante 15 años para derrotar la pobreza y hacer del mundo un lugar mejor , se fijaron unos temas que fueron aprobados en la ONU y que sirvieron para guiar los planes desarrollo en todos los países que acogieron esta iniciativa.
Pasamos de un país de miedo a un país con miedo. Años pasados de terror por insuficiencia política hizo que el mundo nos ubicará en uno de los destinos imposible, paradójicamente en medio de la guerra nos mostrábamos como el país más feliz del mundo. Éramos un país de miedo.
Una inmensa preocupación que se intensifica en la comunidad y en cada uno de los sectores de la sociedad donde aún quedan valores; aquellos que fueran inculcados en épocas pasadas, de los que escasean y están en vía de extinción en nuestros tiempos y que ponen en entre dicho el futuro de nuestra sociedad en unos pocos años.