Navegando por el magdalena
El gobierno nacional materializo un anhelo de miles de colombianos, como lo es, convertir en navegable a nuestro río Grande de La Magdalena.
Con una inversión que supera los 2,3 billones de pesos, en los próximos días será adjudicada esta obra que comprende la recuperación de 256 kilómetros en los que se desarrollarán obras para proteger las orillas, la construcción de 4 nuevos puertos y el dragado de 650 kilómetros. Esta concesión, que tendrá un término de 13 años, tendrá como principal labor la construcción de un canal navegable con un ancho entre 150 y 300 metros que permitirá la navegación de barcazas que podrán fácilmente movilizar más de 7.000 toneladas.
Pensar que con la navegabilidad del río Magdalena se logrará dinamizar la economía, se abaratarán los costos de fletes para miles de empresas y se verán menos tracto camiones en las vías colombianas, que de hecho, hacen imposible la movilidad en muchas regiones de nuestro país, es un gran paso. Sera sin duda, un gran logro de este gobierno, que después de 20 años de reiteradas promesas de los últimos cuatro mandatos, hace realidad este sueño y que, a la par de los avances logrados con las vías de cuarta generación, permitirá que Colombia se abra camino en América Latina y el mundo entero como un país dispuesto a salir del atraso y el rezago en que por décadas hemos estado.
El río Magdalena que atraviesa 11 de los 32 departamentos de Colombia, nace en el Huila y hace parte de nuestra cultura, de nuestra historia y de nuestros mitos. Y aunque esta tierra lo ve nacer y lo ve en su mínima expresión, como lo es El Estrecho del Magdalena, en gobiernos anteriores permitieron que fuera explotado con fines eminentemente particulares como la generación de energía. Sería importante empezar a soñar con proyectos de gran envergadura como la navegación o ver en el río una verdadera fuente de agua para el consumo humano. Incluso la sola recuperación de sus orillas sería un gran avance.
Mientras en 7 departamentos durante los próximos 13 años verán cómo este gran afluente se convierte en navegable y motor de desarrollo. Nosotros en el Huila hemos visto cómo grandes multinacionales han hecho de nuestro río un gran negocio, que alejado de una verdadera responsabilidad Social empresarial, nos han llevado a pensar, que navegar por el Magdalena en lo que corresponde a nuestra tierra, se quedara en sueño tal vez lejano de cumplir.
