viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-01 08:47

Con pasos de paz hacia la paz (I)

Todos en Colombia, y toda persona cuerda en el mundo, quiere la paz. Señalar como “enemigos de la paz” a quienes no sigan idénticos pasos hacia ella, es falasia y crearle obstáculos a la misma paz.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 01 de 2014

Es ese anhelo expresado en precioso cántico angélico con el que se anuncia la llegada al mundo de Jesús, pregonero del más destacado mensaje religioso (Lc. 2,13-14), cuya misión, anunciada por los Profetas, está señalada como de “Príncipe de Paz”
(Is. 9,5; Miq. 5,4).

Pero ¿cómo llegar a esa anhelada y tan necesaria paz, que creo la piden desde lo íntimo del corazón a Jesús aún aquellos que quieren organizar el mundo de espaldas a Dios? Ciertamente,  es indispensable la ayuda de lo Alto, para construir un mundo libre de guerras y catástrofes pues de lo contrario se  termina en confusión, como los hijos de Noé empeñados en la construcción de la torre de Babel (Gen. 11).

         Punto clave para avanzar hacia la paz es ponerse de acuerdo, con oídos sordos al odio, entre quienes quieran ser sus constructores, y abiertos a aceptar el que se seleccione como el mejor entre los distintos caminos por los que se podría llegar a ella. Pasos hacia la paz sin fieras discusiones en contra de los proyectos de los demás, pero también, sin obstinación en algo decidido en grupos cerrados sin apertura a escuchar interrogantes de la opinión nacional en todos los temas. Es preciso no llegar a acuerdos, en estilo de conversaciones cerradas sin suficiente socialización, para no llegar a algo que tenga, luego, desaprobación del pueblo colombiano.

         Ya, en lo anterior hemos tocado dos de pacíficos y convenientes pasos que creo debemos dar, y que ojalá no sean minimizados con olímpico desdén. Está el no trenzarse en fieras discusiones  sobre el camino a recorrer, sino, serenamente, medir las conveniencias o no sobre el mismo estilo de dialogo con los que han tenido como opción por la guerra, en contra de la legítima autoridad, o en el rechazo de esas desorbitadas acciones. Está, también, el no querer imponer un impenetrable estilo de dialogo, ni llegar a unos acuerdos que  se presenten a la opinión pública sin antes un sondeo, con claras propuestas, en mesas de trabajo, sobre lo que se proponga, luego al Si o No de los ciudadanos. (Continuará)

*Presidente del Tribunal Ecco. Nal.

E-mail: monlibardoramirez@hotmail.com