No acabar con la negociación
A estas alturas del proceso de paz, los colombianos deberíamos estar de acuerdo, al menos, en que el fin del conflicto es el primer paso a dar en la búsqueda de la reconciliación.
Desafortunadamente, los múltiples hechos violentos registrados en los últimos días, protagonizados por Las FARC, y el constante ataque al proceso que adelantan lideres políticos en contra del mismo, minan la poca credibilidad que la opinión general pueda tener en el proceso que se adelanta en La Habana.
Grave situación la que se generaría si se termina el proceso. En primer término, la intensificación del conflicto traería mayores pérdidas a las que hemos visto en cincuenta años de confrontación armada, no solamente en vidas, que son imposibles de cuantificar, pues cada vida que se pierde es un ser irrepetible e irremplazable, causal de profundo sufrimiento para aquellos que lo rodean. También son elevadas las pérdidas materiales, la desaceleración de la economía, y el efecto negativo de la guerra que ahuyenta cualquier tipo de inversión que pudiera traer recursos a la región. Estos son estos algunos de los efectos que se generan una vez terminados los diálogos, sin sumarle la pérdida de la esperanza de lograr mas adelante una vía negociada para el fin del conflicto. Sabemos que no es con la guerra como se logra el desarrollo, y menos la reconciliación, pero para que se logre alcanzar un acuerdo, necesitamos ver hechos de paz.
No puede ser que la incapacidad de nuestros dirigentes políticos y el de las cabezas del grupo insurgente, nos condenen a seguir llevando sobre los hombros la vida de miles de compatriotas inocentes, y el atraso de toda una nación. Necesitamos líderes capaces de solucionar el conflicto, de encontrar mecanismo de concertación que permitan cerrar divergencias y dar un paso al acuerdo. El costo, resultará siendo muchísimo menor que el hasta hoy pagado. Años de conflicto han servido solo para dividir a una sociedad que día a día se aborrece más, haciendo tortuoso el camino de la reconciliación y la unidad en torno al sueño de construir una nación justa y desarrollada.
No perdamos la esperanza de lograr la paz, es nuestro único camino hacia la construcción de una democracia moderna. Tengamos presente que el proceso no es solo de los que están en La Habana, es de todos los ciudadanos de bien que creemos que es posible lograr un mejor país, un país en paz.
@Rodrigo_LaraS
