Si este país fuese serio y tuviera un presidente demócrata, jamás habría nombrado como embajadores a Alejandro Ordóñez ante la OEA ni al camaleón de Angelino Garzón en Costa Rica. Pero Duque es capaz de cualquier cosa.
El porvenir de este emprendimiento es muy amplio. Por un lado, derrames de petróleo existe en muchos lugares del mundo y el nivel alcanzado por Solanco les permite pensar en un mercado mundial.