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Opinión/ Creado el: 2018-03-24 02:31 - Última actualización: 2018-03-24 02:33

Y Santos haciéndose el pendejo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 24 de 2018

Por Luis Humberto Tovar

Como aquel militar distraído cuando le fue anunciada la muerte de la madre, el superior ante la mano levantada de los uniformados afirmando tener viva su progenitora, puestos en fila para anunciarles el insuceso de la tragedia familiar, llamo la atención del distraído y para indicarle que la fallecida era la suya, le dijo “Mosquera no se haga el pendejo”, hasta que se dio por enterado de que el asunto era con él.

Así sucede con el presidente colombiano, después de haberse sucedido la renuncia de su homologo del Perú, quien, por los mismos hechos, menos graves aún, dimitió ante el congreso de su nación, demostrando amor por su país, dignidad, jerarquía y dimensión de gobernante.

Odebrech ha sido el fenómeno de corrupción mas grande de que se haya tenido noticia, como corruptor de la política regional en América Latina, donde ya han caído gobernantes como en Brasil y ahora el Perú, donde todavía hay instituciones.

En Colombia, nada pasa, pese a que por peores situaciones de corrupción estamos pasando, donde han permeado las instituciones, en todos los niveles, y los involucrados en esos actos siguen campantes como si no fuera con ellos, creando una metástasis en todos los organismos del Estado.

Un presidente untado e involucrado hasta los tuétanos en actos de corrupción, y sigue campante repartiendo moral por toda la geografía nuestra, fingiendo autoridad sin tenerla, ante la perdida total de confianza legítima, donde los niveles de rechazo son tan abrumadores, que pese a las dificultades de gobernabilidad, mantiene a la sociedad anestesiada por la incredulidad asombrosa que genera ese abuso de aferrarse al poder sin legitimidad.

Que ausencia de patriotismo y dimensión de gobernante, donde para sostenerse, ha comprado en uno de los mas atroces actos mercantiles del ser humano, todas las instituciones, y desde luego los organismos de control, en un dañado y punible ayuntamiento, que hacen de nuestra patria, encontrarse sumergida en la pestilencia más terrible.

Pasará como el presidente más corrupto en la historia de Colombia y de américa, y Dios quiera que termine esta pesadilla, a la mayor brevedad posible para salir de estos cuidados intensivos en que nos ha sometido.

La presencia de nuestra formula presidencial Iván Duque y Martha Lucia Ramírez, en el país del norte, sirva para iniciar la reconstrucción, como efectivamente estamos seguros así sucederá. La grandeza es para los grandes.


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