Y donde están los opitas?
Y dónde están los huilenses. Y dónde están los opitas cuando se presentan los hechos aberrantes que cada día se denuncian frente a la desidia del Estado, del Gobierno, de sus Gobernantes y de quienes se dicen ser los dirigentes políticos a nivel nacional y local, para enfrentar el dilema de la conectividad vial, de nuestras vías carreteables y del abandono total en el que nos encontramos?. Será que estamos durmiendo el sueño de los justos y esperando pacientemente que vengan a hacer el milagro que nunca hemos esperado o que nunca hemos pedido a los dioses que nos abandonaron por completo?
Para completar la concesionaria del mantenimiento de las vías, dice que si transitamos por ciertas regiones lo debemos hacer bajo nuestra responsabilidad, y no la de ellos, como concesionarios de esas vías. Sí es cierto, el hecho de transportarse de un lugar a otro, en un país donde no hay gobernabilidad, donde las instituciones no se corresponden con los objetivos y los presupuestos para los cuales se encuentran diseñadas, implican hoy en día, que haya que asumir los riesgos por un lado, por la ausencia de controles viales, por la ausencia de mantenimiento de las vías públicas, por el abuso de las autoridades policiales encargadas del tránsito, hasta por quienes como conductores nos desplazamos de un lugar a otro, cuando no respetamos mínimamente las normas de tránsito, o cuando los propietarios de fincas, no cuidan y mantienen a su ganado
bajo cercas y medidas de seguridad, como sucede en toda nuestra región?
Si a ello se le suma que los encargados del mantenimiento de las vías, abandonen las mismas, se distraigan los recursos en este país que se recaudan por peajes o por partidas asignadas en la contratación pública, bajo la égida de la corrupción y de la ilegalidad y de la impunidad, y del fracaso de los entes de control, es cuando duele más por la presencia de tantos huecos, el derrumbe de piedras y de las vías, se sume a la ausencia de ese mantenimiento y la prevención de accidentes, que debe ser una constante del Estado Social del Derecho, se deje al arbitrio del conductor y se quiera con ello, advertir que no se asumen las responsabilidades por los hechos dolorosos y trágicos que se suceden en cumplimiento del Derecho Constitucional de movilizarnos de un lugar a otro.
Entonces es cuando reclamamos a gritos, dónde están los gremios, qué papel cumplen los que se predican periodistas, los dirigentes que fungen como políticos y los ciudadanos de a píe, que vivimos en este Departamento, si con una sola columna de opinión, o con el simple hecho de que se cuestionen o se anuncie el alto costo de las sumas de dinero que se reciben por peaje y el abandono de las vías, no vamos a encontrar eco en quienes se dicen “Autoridades del Estado”, para que hagan cumplir el ejercicio de la ley y se aplique la norma en su extensión y con las implicaciones de su desacato o de la irregularidad en la prestación del servicio?. No olvidemos que los funcionarios públicos responden por su acción y por su omisión. Por su negligencia o por la falta de previsión de lo previsible.
Dónde está la protesta y la movilización como argumentos de fondo posibles y permitidos para ejercer nuestros derechos? Dónde está la ocupación y taponamiento de lo que hoy se dicen vías, cuando realmente son peligros latentes para los accidentes, por los huecos y la forma como éstas lluvias nos engañan, llenándolos de aguas y generando con ello, accidentes que podían haberse evitado, de haberse taponado a tiempo las mismas?
Dónde están los políticos o mejor dicho, esos que se dicen políticos y que ocupan los cargos de representación y que han sido cómplices silenciosos de este atropello vial y de la entrega de nuestro Departamento a falsos contratistas que se han enquistado entre la clase dirigente y económica y social de nuestra región para ser bendecidos por la desidia y el abandono de la sociedad cómplice con su silencio, cómplice por la permisividad de que todo esto pase y que se elija y se siga eligiendo a quienes solo nos han traído desastre y violación a nuestros derechos.
Por favor, es hora de alzarnos en protestas y de que nos unamos en una sola voz, para reclamar, para exigir, para imponer nuestra voz y demandar nuestros derechos, como nos corresponde.
