¿Y comeremos mierda?
Por: Néstor Pérez Gasca
Apoteósica pareciera ser la propuesta gubernamental embutida en el Plan Nacional de Desarrollo frente a la crisis pensional que consume a nuestro país, y no solo nos aflige en términos económicos, sino en tratándose de la dignidad humana, o !mejor¡ de la “indignidad”, sí, esa que nos acosa en las ringleras de ancianos moribundos que deambulan con el desdén de esta ingrata sociedad, en la cual hemos olvidado que tanto los niños como los ancianos son sujetos de especial protección Constitucional, debido a su debilidad manifiesta la cual se encuentra sustentada en el deterioro natural, que acaece, y que posiblemente algún día viviremos.
La anterior situación, tiene su abolengo en un ser que alguna vez nos vendió la idea que era -designado por la divina providencia- para amilanar el sufrimiento y futuro incierto que ha perseguido a la mayoría de los colombianos; este “protagonista” que siempre ha estado rubricando todas las nefastas reformas pensionales: Ley 100 de 1994, Ley 797 del 2003, Acto legislativo 01 del 2005, ha tenido como común denominador: el aumento del precio de los aportes, el incremento de la edad y semanas de cotización para alcanzar el derecho pensional, en consecuencia ha venido creciendo la miseria al ritmo de las exageradas reformas.
Por ejemplo, hace menos de 15 años un ciudadano se pensionaba con menos 500 semanas es decir aproximadamente 10 años de cotización en un periodo de 2 décadas ó con 1000 semanas garantizaba las duras contingencias de la vejez con una pensión de un salario mínimo, sin embargo, actualmente somos testigos de la muchedumbre de infortunados adultos mayores que a pesar de haber cotizado más de 1250 semanas, le fueron usurpadas sus expectativas legítimas a través de una reforma y acto legislativo, en términos sucintos: un “hurto” legal.
Así las cosas ¿se podría alegar la responsabilidad del Estado por el hecho del legislador? !Yo creo que sí!, es un debate que está prendiendo motores, puesto que el legislativo tiene la prohibición expresa de aprobar reformas regresivas, que propicien él éxodo, tal cual como lo están soportando en nuestra nación la mayoría de los 5 millones de personas que están por encima de los 60 años, quienes se encuentra en abandono. Estas cifras ponen a Colombia en el vergonzoso primer lugar de América Latina en abandono de ancianos; entonces ¿nuestro futuro será como el del coronel de “Gabo” ?: “-Y mientras tanto qué comemos -preguntó, y agarró al coronel por el cuello de la franela. Lo sacudió con energía-. Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: -Mierda”.
