viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-20 03:24

Y acá entorpeciendo

Escrito por: Julio Cesar Triana Quintero
 | agosto 20 de 2017

Causa sonrojo ver la dramática forma en que la sociedad española fue sorprendida con el atentado terrorista que tuvo lugar la semana que termina. El grito enardecido de los afectados, el asombro de las autoridades, la unión entre vascos y demás españoles, la solidaridad mundial, en fin, el rechazo unánime frente a un fenómeno que reta y pone a prueba la resistencia de la humanidad.

Terrorismo de bajo costo, extremistas, radicales islamistas, sea cual fuere la denominación que se le dé a ésta nueva forma de daño común a la humanidad, en nada cambiará el efecto que esas acciones tienen frente a la tranquilidad de una región y que generan tal zozobra que todo parece indicar que no hay lugar vedado a éste tipo de acciones que desentrañan lo más perverso del ser humano.

A pesar del rechazo unánime de la comunidad internacional y de los países de la Europa moderna, todo parece indicar que en nuestro país, en el que hemos tenido que lidiar con éstos hechos durante décadas, ha pasado inadvertido éste suceso que golpea a España luego de varios años de no tener presencia activa de la organización terrorista ETA (País Vasco y Libertad).

Creo que eso que sucede en España, antes en Turquía, Alemania y Francia, obliga hacer una reflexión y es que esa cruel forma de actuar de aquellos insensatos parece ser mucho más temeraria que aquella que hoy por fortuna estamos menguando en nuestro país.

Hay que ver cuánto ha mermado en nuestro país la zozobra y el temor por desplazarse en zonas rurales antes colmadas de grupos al margen de la ley que quizás no con la misma sevicia, atentaban y acababan con nuestros connacionales en medio de una guerra que aún no hemos podido explicar.

Pero eso que aquella guerra “religiosa” viene causando en EE.UU. y los países europeos a partir de las acciones de una serie de enemigos ocultos que incluso dan la vida por acabar con el otro, es realmente pusilánime; es inverosímil que hasta las más avanzadas potencias que han llegado hasta los límites del universo, no puedan precaver un ataque de éstos.

Precisamente por eso creo que hoy es cuando debemos unirnos en el propósito de la paz y con todo y los males que venimos viviendo en nuestro país, es un bálsamo el que esa violencia esté cesando lentamente en Colombia, con la esperanza que la tranquilidad no se vea tan sorpresiva y dramáticamente atacada como en Europa.


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