viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-12 02:36

Voto obligatorio ¡ya!

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | julio 12 de 2017

De las maneras fáciles y poco traumáticas para acabar con la corrupción, el voto obligatorio siempre va a sobresalir.
El voto, es la esencia de la democracia, es casi como un sinónimo, luego, obligar que la gente vote no debe resultar tan descabellado al fin de cuentas.
Pero ¿Qué tiene que ver el ser obligado a votar con que se reduzca un “poquitico” los niveles de corrupción en nuestro país? Sencillo, el debilitamiento de las maquinarias políticas.
Históricamente la abstención en Colombia ha rondado el 50% del total de personas habilitadas para votar, quienes, al no cumplir con su deber y derecho de votar dejan que un grupo menos significativo de personas elijan a quienes después nos hacen conejo en el congreso o en la casa de Nariño.
Y pensar que tanta gente murió por poder votar, es más, paradójicamente la historia moderna de las constituciones se remonta a la Carta Magna de Inglaterra del siglo XIII y como un grupo de nobles le exigieron al rey que no impusiera tributos sin que ellos estuvieran representados.
Curiosamente hoy en día los sabios del Derecho al libre desarrollo de la personalidad son felices y hasta se ufanan de no ir a votar un domingo, porque es claro que nadie los obliga a hacerlo en este país, y ningún congresista al parecer le interesa en lo más mínimo que eso suceda.
Sin embargo mientras muchos utilizan ese día para hacer locha, el Estado sí le obliga a usted a cumplir con sus obligaciones tributarias, porque para ello si no existe la potestad de decir “creo que este año no voy a declarar renta” o “sólo pagaré la mitad del impuesto predial” . Bien pueda usted intentarlo a ver que pasa.
Volviendo al tema de la corrupción y como amilanarla con el voto obligatorio, para nadie es un secreto que en un típico día de elecciones todo se vende al mejor postor, no se sabe quién es más corrupto, si el político que reparte la plata o el elector que la recibe, porque eso sí, en muchos casos el único incentivo que la gente ve para salir a votar son los 50 o 60 mil pesos que se llevan por marcar un tarjetón. (¿Voto programático?, ¿qué es eso?)
Con el sufragio obligatorio esto podría ir cambiando, la ecuación financiera del político se rompería al no poder pagar los votos del otro 50% que no iba a votar, y la gente ya no coquetearía con el político sobre salir o no salir de la casa porque gústele o no, deberá ir a las urnas, y aunque el experimento arroje al principio muchos votos nulos o en blanco, a medida que se vaya generando cultura electoral, el voto a conciencia se irá generando, porque eso de ir obligado a alguna parte crea en la persona un cuestionamiento interno que le dice “ya que estoy aquí, al menos que mi voto cuente”.
En vez de estar pensando en las famosas listas cerradas, de darse la reforma política en la próxima legislatura que empieza este 20 de Julio debería dársele cabida a esta sencilla pero poderosa idea para revivir la democracia, y acabar la corrupción, así sea “un poquito”.

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