Votar es una obligación
La democracia se mide por el voto. El voto es la libre decisión del ciudadano para elegir a sus gobernantes. No votar es abstenerse de una obligación moral. Votar, por el contrario, es la expresión más clara de una sociedad democrática. Cuando un partido se eterniza en el poder, no es democracia, es una dictadura de partido, una tiranía camuflada de democracia. Las dictaduras de partido son nefastas y se imponen por la fuerza, se perpetúan en el poder, atribuyéndose poderes que subyugan cualquier intento de oposición. Nuestra patria ha vivido una débil democracia, pero al fin y al cabo, democracia. Para llegar a una madurez democrática, nos hace falta recorrer un largo camino, que se acortará en la medida en que haya educación ciudadana y se acaben los cinturones de miseria que son un atentado a la democracia. Mientras haya pobreza, no habrá voto libre. La pobreza ata el voto a la satisfacción de las necesidades primarias: comida, vivienda, salud, educación. Estas son necesidades básicas. Mientras no salgamos de una política de asistencialismo y pasemos a una política de promoción, nunca tendremos una democracia madura. Tenemos que pasar de un Estado benefactor, a un Estado promotor del desarrollo de la persona humana. El mayor incentivo al desarrollo de la persona es el trabajo productivo. El hombre es más dueño de sí, en la medida que sea gestor de su propio desarrollo. Tenemos que pasar de un subsidio a la mendicidad a un subsidio a la productividad. El cristiano tiene que ser una persona comprometida con la tarea temporal, constructor de la historia; aislarse del compromiso social es un enorme pecado de irresponsabilidad; el silencio de los cristianos es una aprobación a las injusticias sociales que cometen quienes no tienen una clara visión de la dignidad del hombre y de todo hombre. La lucha de clases como política de gobierno es un atentado a la democracia. La lucha es contra la pobreza, contra la injusticia, contra el desempleo, contra la improductividad. Todo ser humano tiene dignidad independientemente de su credo, de su opción partidista, de su etnia, etc. La antropología cristiana se opone a todos los “ismos” que violentan la libertad de los otros. Un cristiano no puede apoyar candidatos que lesionen los principios universales de libertad de pensamiento, propiedad privada con sentido social, crecimiento económico con sentido social, libertad religiosa con el intrínseco sentido de respetar la diversidad, respeto a las mayorías y a las minorías en sana equidad. No se puede echar por la borda la cultura de los electores; los electores tenemos todo el derecho a ser respetados. Todo derecho lleva consigo un deber. El exigir mis derechos implica el deber de respetar los derechos de los demás. Cuidado con caer en totalitarismos. Un Estado totalitario impone todas sus políticas y lesiona el libre ejercicio de cada individuo. Los Estados totalitarios se imponen por la fuerza y se mantienen por la fuerza. Hoy hay Estados totalitarios en donde el disenso es aplastado por las armas. ¡Cuántos muertos han dejado los Estados totalitarios! Combata la corrupción votando por gente honesta. ¿Quiénes son honestos? Analícelo y vote.
