Volveremos a las monedas
La propuesta del Fiscal General de la República Néstor Humberto Martínez, de disminuir en tres ceros los billetes, ha generado una fuerte controversia al interior del equipo de gobierno nacional. No cesa la discusión en Colombia sobre esta temática. Esta idea lleva varios intentos desde el año 2000 en el Congreso y volvió a revivirse en una reunión del alto equipo económico del gobierno nacional, donde este funcionario planteó la necesidad de cambiar la moneda, de uso corriente con el fin de atacar la criminalidad y la existencia de caletas donde se guardan dinero en efectivo, en poder de las organizaciones delincuenciales. A su vez los asistentes respondieron con voces afirmativos ante la idea. Desde el punto de vista más técnico se argumenta que disminuirían los costos de transacciones en una economía, en la cual no se volvería a medir en millones de pesos, sino en miles de pesos, entre otras razones porque hace más sencilla la contabilidad, se aliviarían las cargas a las empresas.
Además, esta iniciativa está siendo muy discutida por los diferentes medios de comunicación, académicos y expertos económicos que ponen de manifiesto una controversia sobre los efectos positivos y negativos que tendría la economía colombiana, al entrar en vigor una Ley que impactaría a la población por el nuevo estilo de vida que se adoptaría para realizar sus transacciones comerciales. Se facilitaría el desarrollo de la vida cotidiana de los ciudadanos y se ubicaría a Colombia en el marco de los estándares internacionales. Esa cantidad de ceros confunden a la gente y tiene una serie de inconvenientes. Reducir el número de ceros tiene toda la lógica del mundo, siendo un costo pequeño frente a los beneficios que vamos a tener con una medida de esta naturaleza. Los costos de cambiar el dinero papel, sin duda alguna son muy elevados, pero lo que vale la pena es tener en cuenta, es que éste, tiene una vida limitada que oscila en algunos casos entre los seis meses y los tres años dependiendo del billete alta denominación. Volveríamos a utilizar monederos.
Considero que existen algunas ventajas para el público en general, entre las cuales se destacan: En países que tienen hiperinflación es muy conveniente aplicar esta medida para contrarrestar los efectos inflacionarios. En el caso de Colombia tenemos una inflación moderada o baja o sea por debajo de un dígito al año; como consumidores nos beneficiaríamos por la portabilidad de la monedas, porque se necesitan transportar menos billetes y monedas para realizar las transacciones; nos va a facilitar sacar más rápido las cuentas al realizar una transacción tanto para los ofertantes como para los demandantes de bienes y servicios; para llevar la contabilidad de las organizaciones empresariales, será menos dispendioso realizar los registros de las transacciones; los costos de fabricar las monedas son inferiores en más del 70% que la elaboración de los billetes.
