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Opinión/ Creado el: 2017-09-06 01:50 - Última actualización: 2017-09-06 01:53

Visita Papal

Escrito por: Editorial | septiembre 06 de 2017

En medio de un ambiente político totalmente polarizado y con una recesión económica en que se encuentra el país, llega el Sumo Pontífice Francisco para brindar el mejor bálsamo, para contribuir con la predicación de la palabra de Dios, el mejor aliciente que permita superar las mayores dificultades sociales, políticas y económicas en que se encuentra sumida la población colombiana. Lo grato, es que lo hace de un modo novedoso, con su propio estilo, que ha cautivado a toda la feligresía católica a nivel mundial, por la profundidad en el contenido de sus mensajes, que colocan directamente el dedo en la llaga, sobre los fenómenos degradantes que afectan el bienestar de la población mundial. Temas cruciales como la distribución inequitativa del ingreso, corrupción en las altas esferas del Estado, crisis institucional, destrucción de los recursos naturales, narcotráfico, terrorismo, entre otros, lo han convertido en uno de los principales líderes del presente siglo, que buscan enderezar el accionar destructivo del hombre, para no llegar a una hecatombe mundial. La palanca que tiene el Papa para ejercer su liderazgo es el ejemplo y la palabra. Por eso predica con su actividad diaria, sus viajes y sus llamados: “Estamos en una época de sordos. No de ignorantes ni de gente de mala voluntad, sino de duros de oído. Quizá están ocupados en muchas cosas, o el ruido de nuestra sociedad es tan intenso que no oyen. Mucha gente vive aislada con su propio ruido. Los propios intereses hacen de tapones de cerumen que nos impiden oír a los demás”.

Los anteriores mensajes reiterativos, generan una confianza mayor en las personas que están sufriendo el viacrucis humano, por el actuar irracional de sus gobernantes. La agenda del Papa incluye una mirada hacia dentro, hacia los problemas que no dependen de nadie más, que de los propios colombianos. Nos invita para aprovechar la cultura, las energías vitales y la riqueza de nuestras tierras para mejorar las condiciones de vida de los colombianos. Con una amplia difusión en los medios de comunicación, asistirán millones de personas a las misas campales y actos litúrgicos que se desarrollarán en Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena, donde escucharemos la palabra del Señor, clamando justicia social, para una población afligida, sin oportunidades y que transita por un sendero tortuoso porque sus gobernantes y dirigentes políticos, han sido inferiores, en la búsqueda de soluciones integrales, para mejorar sus condiciones de vida. Igualmente llega en el momento oportuno, cuando se empieza a consolidar el proceso de paz con las Farc y se inicia una expectativa para lograr un acuerdo que permita declarar un cese al fuego y de hostilidades bilateral con el ELN. La presencia de este líder espiritual a nivel mundial tiene una relevancia protagónica, que debe superar y trascender cualquier coyuntura.   


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