lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-06-26 01:21

Víctimas despolitizadas

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | junio 26 de 2019

Cuantos no hemos estado tentados en achacar una de las tantas miserias que vive nuestro país a un gobierno o el otro.

Frases como “¿Esta es la paz de Santos?” o “Volvió la guerra” han salido de la boca de algún conocido, familiar, o incluso de nosotros a la hora de interpretar una noticia negativa, de esas que abundan en nuestro país.

Con la muerte de la señora María del Pilar Hurtado, de profesión recicladora, habitante de Tierralta Córdoba, oriunda de Puerto Tejada Cauca, queda en evidencia la cruda realidad del colombiano de escasos recursos.

Una realidad que no es nueva, pero eso sí, muy arraigada en los sectores deprimidos de nuestro país

Pero para poder analizar en debida forma la violencia que nos carcome día a día debemos aislarla de esa disyuntiva en la que nos han puesto los sectores políticos antagónicos de nuestra actualidad nacional.

De no haber sido porque alguien decidió grabar el momento en que el hijo de la fallecida se batía en un duelo profundo por la muerte de su madre quien yacía sin vida en el piso de tierra  del asentamiento 9 de agosto, tal vez la noticia no hubiera tenido la misma trascendencia.

De alguna forma, el colombiano promedio ha generado una especie de costra insensible frente a este tipo de noticias, necesitando de imágenes cada vez más fuertes, más dramáticas para que la indignación dure al menos unas pocas horas.

Por otro lado, están los sectores políticos que se encargan de rotular las muertes de acuerdo a sus necesidades. “Lideresa social” han acuñado algunos que era la profesión de María del Pilar, no con el ánimo de exaltar su labor , sino porque les sirve ahondar esa percepción de que el gobierno está detrás del asesinato sistemático de representantes de las comunidades.

Por otro lado,  están aquellos que piensan que cada muerte de este tipo se debe a un ajuste de cuentas, o a un tipo de karma por lo cual, no es nada de raro que estos crímenes sucedan.

Al final, sólo queda el dolor de 4 niños huérfanos que perdieron a su madre como consecuencia de una violencia que va más allá del silenciamiento de fusiles o pactos entre ciertos sectores; es una carencia de valores y un desapego a la vida, de cual nos hemos estado acostumbrando a tal nivel,  que mientras muchos se indignan por esta noticia, historias similares se han venido replicando desde años atrás sin que les sirva a un sector político para validar sus tesis.


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