Opinión/ Creado el: 2017-07-21 01:42
Venezuela paralizada
Una vez conocido, los resultados del plebiscito realizado el domingo anterior, donde el 98% de los votantes rechazó de plano en las urnas, la pretensión del dictador Nicolás Maduro de realizar la Constituyente el próximo 30 de julio, la oposición arreció en todo el territorio venezolano con masivas protestas sociales, que condujo a la convocatoria de un paro cívico generalizado. La dinámica productiva de Venezuela quedó totalmente paralizada por 24 horas. En las principales ciudades quedaron los comercios cerrados, sin transporte público, calles desoladas y bloqueadas con barricadas. La exigencia es clara y contundente del pueblo del hermano país y que exige al primer mandatario de los venezolanos, que retire su convocatoria a una Asamblea Constituyente, tras casi cuatro meses de protestas que han dejado 102 muertos. Los 7,6 millones de votos del plebiscito simbólico que se llevó a cabo el fin de semana anterior contra la Constituyente, enardeció los ánimos a través de la convocatoria de un cese de actividades general, que se vio reflejado en el bloqueo de vías con barricadas de basura, escombros y ramas de árboles.
Desesperado se encuentra el presidente, que no ha podido contrarrestar la insurrección popular generalizada que se está presentando en todo el país, para evitar que se perpetúe su dictadura, a través de la convocatoria de una Constituyente y que facilitaría reestructurar todos los poderes públicos a favor de una camarilla, que cada vez se encuentra más desprestigiada dentro del contexto internacional. Los anuncios del presidente Donald Trump y la Unión Europea de aumentar sus presiones con fuertes y rápidas acciones económicas, si este gobierno dictatorial, persiste en seguir adelante con esta irracional medida, son concluyentes. Inclusive algunos expertos, consideran que se está preparando una intervención militar de las principales potencias mundiales para sacar a Maduro y a su camarilla del poder. Así como están las cosas, su permanencia en el poder, tiene las horas contadas. Cuando las demandas sociales por alimentos, medicinas, y de todas las demás necesidades básicas, son insatisfechas en un país, la reacción popular no se deja esperar. Con hambre y con una decisión que les nace del corazón, ofrendando inclusive sus vidas, el pueblo venezolano, ha venido realizando jornadas diarias de protestas, saliendo a marchar en todas las ciudades del hermano país, que se encuentra en una verdadera encrucijada social, económica y política. El tablero de ajedrez geopolítico latinoamericano se está sacudiendo de una manera acelerada, por la grave problemática que se está presentando, por el accionar irracional y demencial del presidente Nicolás Maduro, que quiere perpetuarse en el poder y que sus habitantes no se lo van a permitir. Es inaudito y es la primera vez que sucede en la historia del mundo, como un presidente que fue elegido democráticamente, se quiere perpetuar en el poder, pero que se resiste a un inconformismo generalizado en todos los sectores políticos de esta nación.
