martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-01-29 01:01

Venezuela, en la encrucijada

Escrito por: Israel Silva Guarnizo
 | enero 29 de 2019

Venezuela enfrenta una de las más duras situaciones, ante la arremetida directa de EE. UU. y de otros que sin ninguna autonomía y determinación consideran que la forma de resolver los problemas es precisamente imponiendo presidente, mediante la autoproclamación como lo hizo Guaidó en Venezuela. Los gobiernos de Chávez y Maduro iniciaron la época de crisis del pueblo venezolano, profundizada en los gobiernos de Adecos y Copeyanos, quienes se habían enriquecido, mediante fenómenos de corrupción y despilfarrado, las grande riquezas provenientes de la venta del petróleo. Venezuela al igual que muchos de los países latinoamericanos estuvo dominada por castas de partidos tradicionales, corruptos y violentos. En Colombia eran conservadores y liberales, en Venezuela, Acción Democrática (AD) y Copei, pero al fin y al cabo tuvieron los mismos orígenes y resultados.

El gobierno de Chávez y luego Maduro, con su modelo estatista de economía, bajo la dirección política de un solo partido, generaron expectativas en la sociedad al pretender que con las ganancias del petróleo se resolvieran todos los problemas económicos que el país afrontaba. Venezuela pasó de realizar grandes inversiones en materia social, que cada vez era insuficiente ante las necesidades crecientes de la población y si a eso se le sumaba la poca inversión en la industria nacional que disminuía su dinamismo por la alta inversión de recursos en la importación de productos y materia prima que se dejaba de producir en el país. Venezuela nunca fue una nación de alto desarrollo industrial y menos en el desarrollo rural. Su gran fortaleza estuvo en la producción de hidrocarburos y gas, lo que la pone como un gran atractivo energético para las grandes potencias incluidas: EE. UU., Rusia y China que quieren adueñarse de las reservas petroleras. Su cuento de falta de democracia no se las cree nadie. 

Esperemos que sean Venezuela y sus habitantes los que tengan la capacidad de resolver sus problemas, no creo que regímenes tan débiles como el colombiano posean la fortaleza, la capacidad, ni la ética para enseñarles a los hermanos venezolanos la forma de gobernar o de elegir a sus presidentes. Un Estado que permite el asesinato de sus líderes sociales, de sus opositores, que ha desplazado seis millones de personas o asesinó en cincuenta años de violencia a cerca de 250.000 personas, que liquidó cinco candidatos presidenciales, no tiene la autoridad moral para dar lecciones de democracia, de buenas prácticas de gobernabilidad y menos de inversión social. Esas lecciones se las puede dejar el gobierno nacional a Uruguay, Canadá, Noruega, Suecia, entre otros. Colombia tiene iguales o peores problemas que Venezuela para que ande dando ejemplo en el mundo.    

Los vientos que soplan en América Latina no pueden ser de intervencionismo y las declaratorias de guerra como las únicas alternativas para construir la democracia; son precisamente la tolerancia, el respeto y la solidaridad las que deben primar. Que Colombia en la era Duque, se ponga como nación súbdita de EE. UU. como la salvadora de Venezuela es volver a su papel de Caín de América.

* Director ejecutivo de Asocooph y directivo de Confecoop.


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