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Opinión/ Creado el: 2020-07-13 01:00

Vendedores de humo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 13 de 2020

Por Darwin Méndez Losada

La pandemia generada por el COVID-19, ha permitido reflejar la verdadera situación social y económica de los países.  Muchos, pese a la difícil realidad, están logrando sobreponerse, reforzando con medidas y políticas exitosas, las ya existentes.  Otros, por el contrario, navegan en la incertidumbre que trae la actual coyuntura, cargando sobre sus espaldas los malos manejos en las políticas económicas y sociales.

De ahí que, a esos colombianos confiados, que tercamente han creído en las propuestas y discursos de los últimos presidentes y siguen comiendo cuento de las falacias que vociferan en los medios de comunicación y redes sociales, les debe resultar muy difícil asimilar la realidad: un país con una tasa de desempleo sobre el 21 por ciento, según el informe entregado por el DANE para el mes de mayo y que, de acuerdo a las proyecciones de La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Colombia será el país más afectado de esta organización en el 2020, con un desempleo del 21.1 por ciento, una cifra que es 12,7 por ciento superior al promedio que se estima para los 37 países que hacen parte de esta organización, que sería del 8,4 por ciento. Además, ocupamos tristemente los primeros lugares en muertes y contagios diarios del Covid-19 a  nivel mundial.

De igual manera, el panorama se oscurece con el estudio adelantado por docentes vinculados al Observatorio de Coyuntura Económica y Social de la Universidad de los Andes, donde estiman que la caída de los ingresos de los colombianos podría llegar a elevar la pobreza en 15 puntos porcentuales para finales del 2020, esto quiere decir, que el país tendría un índice de pobreza que sobrepasaría el 45 por ciento.  Nada alentador para una nación dependiente del petróleo, cuyo precio ha caído a niveles históricos.  Las necesidades son evidentes en las diferentes zonas de Colombia, así esos incrédulos de la realidad no lo quieran aceptar.  Las imágenes de la tragedia de Tasajera, donde la pobreza extrema y el abandono del Estado los obliga hasta a buscar la muerte, es el retrato evidente de la triste y preocupante situación económica y social que vive el país.

Sumado a esto, la inestabilidad política del actual gobierno, por sus posibles vínculos con el narcotráfico en la compra de votos, pone en entredicho su legitimidad y capacidad para sacar adelante al país.  Una corrupción desbordada, aprovechada descaradamente en la medida de emergencia económica y social para hacerle frente a la pandemia.  Una justicia ineficaz que pareciera estar del lado de los criminales. Unas fuerzas militares desprestigiadas por sus seguimientos ilegales y abuso sexuales a menores de edad.  Una policía que se ve envuelta en escándalos de corrupción y abuso de la fuerza. 

Ante este panorama, les podría afirmar con certeza a esos tercos incrédulos, que sus mesiánicos líderes les han vendido humo. Y es que, cada día es más difícil encontrar respuestas a interrogantes como: ¿Dónde está ese país sólido, blindado ante eventuales recesiones y con una exitosa política económica?  ¿Dónde está el liderazgo regional para el crecimiento social y económico? ¿Para qué han servido los famosos TLC?   ¿Dónde está el país libre y democrático?  ¿En dónde quedó la honestidad y la eficiente capacidad gerencial?  Todo lo que vende este gobierno y los pasados no ha sido más que humo. Un humo que está causando un cáncer social sin precedentes y que, depende de la sociedad de base, permitir que se vuelva incurable.