Vamos para un pogromo
Es decir ocurrió un pogromo, que consiste en un linchamiento multitudinario de un grupo particular (por razones étnicas, religiosa, económica, u otra).
Luego de esa noche, todo fue más difícil para niños, mujeres, ancianos, pobres y ricos judíos alemanes y austríacos (Austria se había anexado a principios de ese mismo 1938). Fue como se puede repasar en los anales históricos, una segregación entre la “raza aria” y los demás; aunque luego estas acciones se manifestaron contra homosexuales, gitanos, comunistas y hasta alemanes nacidos con deficiencias físicas o mentales.
Tememos que en Colombia se esté incubando algo similar si no ataja pronto un fenómeno que inunda las redes, columnas de prensa y opinión por doquier que consiste en segregar, en hacer distinciones, en separar, y en fijar límites sociales entre los colombianos. Comenzó con los acuerdos del pasado gobierno con las Farc, pues crearon dos tipos de nacionales: los que quieren y los que no quieren la Paz. Estuvo acompañada por otras segregaciones: la de los que protegemos el agua y los que no; los que queremos la minería y los que no; los LGTBI y los que no; etc. Y desde hace tiempo está la de pobres y ricos, que no da lugar a la clase media que es la mayoritaria pero ciertos irresponsables políticos la suman a los ricos.
Hay variantes de estas y actualmente hay una inaudita por las consecuencias que trae: la de líderes sociales y los demás; porque cuando asesinan a los que son identificados como los primeros, eso no permite que quienes denuncian estos, luego lo hagan ante asesinatos de soldados y policías, campesinos, comerciantes y hasta indígenas (recomendamos una noticia que publicó en redes y en su noticiero radial RCN el pasado 9 de julio).
Incluso recientemente de casualidad revisamos en Facebook un sitio de comentarios jurídicos que nos dejó estupefactos, porque uno pensaría que siendo un lugar para comentarios de abogados y estudiosos de la ciencia social, los distingos y segregaciones serían lo más proscrito, pero no. Allí la mayoría, vaya uno a saber dónde estudiaron y cómo obtuvieron su título, olvidando los principios que simboliza la diosa Themis, señalan sin juicio y bases como delincuentes a líderes de la derecha y de la izquierda que tienen curul en el Congreso. ¡Vamos para un pogromo!
