viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-23 02:10

Valórese

Escrito por: Froilán Casas
 | agosto 23 de 2017

La primera persona que merece respeto es usted mismo. Hay gente que vive demeritándose y por ende alimenta un resentimiento que le ahoga cualquier proyecto que emprenda. Con frecuencia estas personas están cargadas de envidia, al sentirse incapaces, infravaloran los éxitos de los otros. Si usted quiere vivir en un mundo sin problemas, por favor, váyase a otro planeta. La vida es una lucha permanente. El agua se oxigena en las caídas, las cascadas son el secreto de la potabilidad del agua. Un agua estancada es la cloaca de toda clase de insectos y microrganismos nocivos. El río Jordán que desciende de las alturas del Golán, baja velozmente portando vida, cuando se estanca, se vuelve el Mar Muerto, allí no hay vida. Una persona que no tiene ideales, está muerta en vida: tenga pasiones para tener la alegría de vivir. Una sana autoestima es la clave del éxito. Brille con luz propia, usted es capaz de mucho, si se lo propone: sueñe, pero sueñe con los pies en la tierra; cuidado con la terquedad; la terquedad es un orgullo sin inteligencia. Reconozca sus errores para ganar la verdad. En la vida se pierden batallas, lo importante es ganar la guerra. No compita con los demás, compita consigo mismo; el problema es usted, luego la solución es usted. Si usted  cambia, cambiará el mundo, no espere que los otros cambien, cambie usted y verá el cambio en los demás. En los afectos, ¡cómo se maltrata la gente! Hay personas que viven mendigando el amor, el amor no se mendiga, el amor se ofrece. Hay personas que parecen masoquistas en el amor, les gusta sufrir. No entiendo cómo la gente se queja del maltrato que le da su cónyuge y, sin embargo, lo sigue queriendo y todas las veces le “perdona”; pelean y por debajo de las cobijas, todo se olvida; a la mañana siguiente siguen con la misma cantaleta. Si a usted le gusta comer estiércol, sígalo comiendo, pero no me cuente; en el fondo a usted le gusta; si le gusta ser masoquista, viva su patología en silencio. Si le martiriza, ¿por qué no toma decisiones? Nadie es necesario en el mundo, no idolatre a nadie; al único que se le debe dar culto es a Dios, ante Él sí debe arrodillarse; arrodillarse ante Dios, es ser libre: Dios siempre quiere su bien. No le eche la culpa a Dios por sus desastres: ellos son consecuencia de su irresponsabilidad y pereza. Vive comiendo desaforadamente y se queja de su obesidad; nunca practica ningún deporte y se queja de su enfermedad cardiovascular; es un fumador empedernido y sufre porque tiene cáncer pulmonar. Es un tramposo de miedo y se queja que no consigue trabajo. Es un “donjuán” y se queja que le va mal en el amor. Convénzase, la vida se gana, no existen privilegios. No sea inepto, luche por salir adelante. No sea zángano, sea gestor de su propio desarrollo; no viva “chupando rueda”, tenga su propia bicicleta y cómprela con el sudor de la frente: sólo se valora lo que cuesta. Enséñele a su hijo que todo se consigue con esfuerzo.

+ Froilán, obispo de Neiva

 


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