Urge claridad sobre fracking
A hoy Colombia cuenta con 9,8 años de reservas de gas y 6,2 años de petróleo. Si bien es cierto que hay una política ambiciosa para aumentar en el corto y mediano plazos la exploración y explotación de hidrocarburos, y que dado el potencial de nuestro país hay mucha confianza en que esos esfuerzos resulten positivos y se amplíe el horizonte de autosuficiencia en la materia, este es un sector productivo en donde nada se puede dar por seguro.
Para la muestra un botón: la Contraloría General emitió un informe según el cual Colombia perderá su autosuficiencia en gas natural a partir del próximo año, pero de inmediato el Gobierno y los gremios sectoriales expresaron una opinión distinta. De otro lado, al tiempo que Ecopetrol anunciaba días atrás sus ganancias récord en 2019, por encima de los 13 billones de pesos, también daba cuenta de que en el mismo lapso incrementó sus reservas probadas de hidrocarburos a 1.893 millones de barriles. Esto significa que la vida media de sus reservas en petróleo equivalente se incrementó a 7.8 años (crudo 7.2 años y gas 10.4 años).
Sin embargo, es evidente que si el país no quiere verse forzado a importar hidrocarburos y derivados antes de que termine esta década, tiene que hacer apuestas más audaces en el campo de la exploración, y ello no solo implica aumentar la actividad de sísmica y de perforación de pozos en todo el territorio, así como las operaciones de búsqueda en altamar, sino decidir, de una vez por todas, si entra o no en la era de los proyectos de explotación de Yacimientos No Convencionales (YNC). En otras palabras, si permite desarrollar la técnica de la fracturación hidráulica para encontrar petróleo y gas, un método mediante el cual se utiliza un sistema de agua a alta presión y carga química que, literalmente, penetra las formaciones de roca en el subsuelo y libera los hidrocarburos no convencionales que están atrapados dentro de las mismas.
En Colombia llevamos varios años en esta polémica, ya que la viabilidad del fracking terminó inmersa en una compleja batalla política, social, institucional y jurídica. Gobiernos, Congreso, jueces, tribunales administrativos y las altas Cortes han terciado sin que, hasta el momento, haya claridad al respecto.
Sin embargo, cumplir los condicionamientos no será fácil para las empresas que quieran adelantar estos proyectos piloto. El proceso bien podría durar más de uno o dos años para comenzar operaciones sobre el terreno. Si a ello se suma que la inversión es millonaria, lo más adecuado sería que el Consejo de Estado se pronunciara, de una vez por todas, respecto a si es viable o no el fracking en Colombia.
