martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-03-07 01:23

Una voz de alerta

Escrito por: Editorial | marzo 07 de 2019

Desde hace varios años, las familias residentes en Bogotá y en Medellín, han venido observando como una capa oscura se está posando diariamente sobre los cielos, producto del incremento irracional de la contaminación que producen los vehículos, las industrias y otros focos de emanación de gases. Por tal motivo se han lanzado alertas ambientales, que se convierten en señales, de que el panorama del aire empieza a cambiar de manera negativa para la salud de sus habitantes. Por tal motivo, a las respectivas administraciones municipales, les ha tocado lanzar alertas decretadas, que estaban en mora para adoptarse. Así algunos sectores de opinión se muestren en desacuerdo, es necesario acatar dichas recomendaciones, que deben conducir necesariamente a recuperar el ambiente sano, que en otrora se respiraba.

 

La clase política han estado cohonestando con esta problemática y jamás han tomado acciones concretas para impulsar medidas gubernamentales que prevengan este caos ambiental, que están afrontando con sus consabidas consecuencias en el bienestar de sus habitantes. Estas urbes se han vuelto el foco de atención del entorno mundial, porque se asemejan a la misma situación que están padeciendo las grandes metrópolis del mundo. Hay necesidad de tomar medidas ambiciosas y decisivas. No podemos seguir aplazando las acciones que deben adoptar toda la ciudadanía, con todas las fuerzas vivas de estas ciudades.

 

Las medidas adoptadas de pico y placa durante algunos días de la semana y la obligatoriedad de invertir en tecnologías limpias en las factorías que funcionan en sus cascos urbanos, so pena de ser clausurados, han creado una responsabilidad social empresarial para atender estas exigencias y recomendaciones oficiales, tendientes a disminuir los índices de contaminación. Aunque las regulaciones ambientales están contempladas en la normatividad colombiana, las autoridades han sido laxas con las contravenciones que a diario se observan, sin que existan controles estrictos para corregir estas falencias.

 

Hablando de nuestra ciudad, es indispensable que las autoridades ambientales y las demás entidades encargadas de esta área, deben tomar acciones concretas sobre la violación de la normatividad vigente. Desafortunadamente en Neiva, somos espectadores de la irresponsabilidad de algunos vehículos que emanan gases y algunas factorías también lo expulsan a través de sus chimeneas, sin que se vislumbren los correctivos necesarios. Muchas comunidades denuncian en los Organismos de Control y en los medios de comunicación, sin que exista, una respuesta real y concreta a sus peticiones. No podemos permitir, que las actuales y futuras generaciones tengan un ambiente malsano, por culpa de algunos corruptos que se lucran por la permisividad oficial que se presenta. Hay que actuar sin contemplaciones.

 


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