viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-04 02:24

Una visita inoportuna

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | agosto 04 de 2017

La visita del Santo Padre Francisco prevista para septiembre ha despertado toda suerte de expectativas, especulaciones y polémicas que se relacionan, por una parte, con su misión apostólica y evangelizadora; pero por otra parte, con su liderazgo moral acerca de valores y principios que si bien es cierto no son de la espiritualidad, si son esenciales en el complejo mundo de la sociedad contemporánea.

Allí se explica la discusión que se ha planteado entre quienes apoyan con entusiasmo su visita pastoral, y quienes han llegado a censurarla por considerarla cargada de intenciones relacionadas con los intereses políticos de quienes promueven la consolidación del Acuerdo de paz.

Para asumir posición responsable al respecto, es necesario reconocer que la visita coincide con la etapa crucial de la consolidación del Acuerdo de Paz, el cual ha sido apoyado por un amplio sector de la opinión ciudadana y por la gran mayoría de la comunidad internacional cuya principal vocería es ejercida por la ONU.

Así mismo, es indiscutible que otro amplio sector ciudadano ha rechazado el Acuerdo por considerar que en los temas de Justicia Transicional; elegibilidad política de quienes participaron en la comisión de delitos atroces o de lesa humanidad; y la conexidad del narcotráfico con el delito político de rebelión que conduce a evitar la extradición; son elementos jurídicos y políticos que amenazan la estabilidad del sistema democrático e institucional por el alto contenido de impunidad que los caracteriza.

Pero existe otro serio cuestionamiento. El referido a la inclusión del Acuerdo en la Constitución durante los próximos 12 años con el fin de evitar su eventual derogación.

Durante ésta controversia se consultó la voluntad soberana del pueblo a través del plebiscito, en donde por una escasa pero suficiente mayoría, los promotores del NO obtuvieron la victoria que han reclamado como sentencia democrática; pero que sin duda, fue burlada por los promotores del Acuerdo con un cuestionado aval jurídico y político de la Corte Constitucional que reemplazó ese poder soberano del pueblo, que es constituyente primario, por el Congreso, que es constituyente derivado.

Así las cosas, estando ad portas de un nuevo proceso electoral para renovar el Congreso y decidir la sucesión presidencial; la polémica por la visita constituye un elemento perturbador que agudiza la polarización política, exacerbada por el abuso de las redes sociales y de los tradicionales medios de comunicación.

Es tal la polarización que ha trascendido a las diversas creencias religiosas, al punto que, la visita del pontífice ha generado una incipiente pero profunda escisión en el seno de la Iglesia Católica, aupada por quienes censuran las posturas modernizadoras del Papa Francisco en ciertos temas de la fe que guardan estrecha relación con dogmas esenciales del catolicismo.

En éste convulsionado escenario ideológico, social, político y religioso, es válido preguntarse si quizás la visita del Vicario de Cristo es inoportuna e inconveniente; dado que, en medio de la aguda controversia, están en juego, por una parte, intereses políticos electorales; y por la otra parte, una muy difícil armonización ideológica y religiosa de conceptos trascendentes como los de  JUSTICIA Y PAZ.

Para completar el alto grado de sensibilización que se evidencia, el espejo de lo que está sucediendo en la hermana Venezuela es un factor que sin duda atiza el fuego de tal polarización.

Para la muestra un botón. La columna de Gabriel Silva Luján, reconocido vocero oficioso del presidente Santos; publicada recientemente en El Tiempo bajo el título PAPA CALIENTE; hizo afirmaciones tan pendencieras, en las que da a entender el indudable oportunismo político electoral de la visita que el gobierno y sus aliados aspiran a canalizar a su favor para “ arrasar ” a sus contradictores.

En uno de sus apartes precisa: “El Papa viene a Colombia a demostrar que su Iglesia tiene el deber superior de comprometerse con la paz” …..” Y aquéllos que quieren la guerra y el odio quedarán arrasados por las realidades de la convicción. Para ellos, Francisco es una papa caliente. Gracias a Dios“.

Cabe entonces preguntarse si acaso no es la única misión del pontífice el predicar la paz de Cristo. Para ello habrá de recordarse la sentencia evangélica. “ A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César “. En tales circunstancias es sensato pensar que la honrosa y necesaria visita del pontífice podría ser por ahora, a  lo menos,  inoportuna.

   


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