miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-10-13 01:45

Una visita de cortesía

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | octubre 13 de 2018

El pasado fin de semana, el señor Presidente en ejercicio del Gobierno de Colombia, IVAN DUQUE MARQUEZ, procedió a hacer una visita de cortesía a la tierra de los ancestros del Presidente del Congreso de la República, quien de paso fue concecorado por todas las organizaciones ciudadanas, publicas y privadas de la capital del Departamento, como una forma de comprometerlo para que se vuelvan los ojos a ésta región olvidada de Colombia. Visita además que se constituía en una forma de agradecimiento por el respaldo en las pasadas elecciones que lo llevaron al poder.

El evento que hace parte de una serie de talleres calificados como “Construyendo País”, puede ser una pieza vital para redescubrir la situación real y el desgobierno que hemos vivido, no desde que se institucionalizó como Estado Social de Derecho en 1991, sino desde la Constitución de 1886.

Pero el evento realizado en la ciudad de Garzón desconcierta al hombre del siglo veintiuno, cuando quiera que quienes participaron en el, parecen mendicantes y politicos en decadencia, que pretenden resurgir de sus propios fracasos, asumiendo posiciones de redentores de causas a las que no pertenecen y por la cual, nunca han luchado.

Es triste descubrir y escuchar las denuncias y los reclamos, por la forma como se invierten recursos en las mismas obras, en otras tantas que debían haberse terminado hace mucho y que nunca concluyen y siempre están demandando inversiones para volver a hacer estudios y análisis sobre viabilidad de las obras, los que se repiten cada periodo institucional, sin que exista Procuraduría, Fiscalía o Contraloría, que llame la atención por dichas inversiones, como ha sucedido entre otras con el Distrito de Riego de Paicol – Tesalia, o las vías al Pacífico, Pitalito-Paletará, Pital-La Plata, Neiva-Balsillas, Colombia-La Uribe y así ad infinitum, que hace más de treinta años, se repiten y se repiten y nunca terminan.

Hemos considerado que sobran dedos de la mano, para seleccionar a los intervinientes que pudieron destacarse por sus denuncias, o por el análisis concreto de sus reclamos, luego de una veintena de parlanchines que participaron en la misma, por la posiciòn al exigir y demandar medios de control y actividades que han sido la consonante con ese proceso de corrupción, que se ha reiterado a lo largo de todas las administraciones anteriores hace cincuenta años.

El Estado es un componente social que tiene como premisa la satisfacción de las necesidades de sus asociados, debe diseñarse con planes y programas, no para un periodo o para una etapa de las que se organicen en la administración de la cosa pública, sino que deben hacer parte de cronogramas integrales en los que, las comunidades participen por un lado y por el otro, los gobernantes hagan las propuestas, las mejores propuestas para satisfacer esas exigencias y necesidades de esas comunidades en consonancia y en coordinación y no como dádivas que se dan al azar o se asignan por componendas políticas.

No podemos repicar o repetir los errores en la construcción de un país que se ha tornado en inviable, es necesario repensar la visiòn de construir un verdadero ESTADO, donde el tiempo, el espacio o la gestiòn administrativa, realmente se diseñen hacia la construcción de elementos de gobierno y de planeación que sean una premisa a realizar, no pequeños parches o “placas huellas” que por los fenómenos del abuso del poder, no tengan proyecciòn y estabilidad para largo plazo.

Todo lo que se concluyó en el taller, no es más que un juego de palabras entre imposibles y peroratas sin sentido. El presupuesto de la Nación, es complejo y ya está comprometido. Por ahora, contentémonos con saber que hemos recibido una visita de cortesía y que siempre serán bienvenidos a éstas tierras, donde florece la miseria y la desesperanza.


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