Una región sin líderes
Por: Darwin Méndez Losada
Según el último informe presentado por el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística) sobre la tasa de mercado laboral correspondiente al trimestre marzo - mayo del 2020, la ciudad de Neiva se ubica como la capital con la mayor tasa de desempleo en Colombia, con el 32,8 por ciento. Una cifra preocupante, ante el actual panorama y que desde antes de la pandemia ya mostraba unos indicadores desalentadores. Es evidente que estas cifras no reflejan la realidad nacional y local, toda vez que las mediciones que realiza el DANE buscan minimizar el verdadero impacto del desempleo.
Ante esta oscura realidad, se evidencia una falta de liderazgo en la región y, por ende, de iniciativas concretas y serias que estén direccionadas a contrarrestar el efecto que estos indicadores traerán para la región; especialmente para un departamento de vocación agrícola, donde los sectores de la industria y el comercio no son tan fuertes. Los líderes tienen una responsabilidad transcendental en la toma de decisiones, que se agudiza en tiempos de crisis, dado que, de su adecuado direccionamiento dependerá el éxito o fracaso de su gestión.
Pero, para infortunio, el Huila cuenta con 8 congresistas, que hacen parte de la clase politiquera que han manejado al departamento durante sus 115 años, involucrados en escándalos y muchos cargando sobre sus espaldas investigaciones. El paso por el congreso de estas personas, se hace sin pena ni gloria. Lo único que parece interesarles es el beneficio personal y poder extender sus tentáculos burocráticos en las diferentes entidades regionales.
Por su parte, el gobernador parece perdido en la incertidumbre que deja la pandemia, sin el protagonismo que debería tener. Se esperaría que de él surgieran las iniciativas de unificar esfuerzos de todos los estamentos del departamento para direccionar propuestas, que le hagan frente a las complejidades que deja la pandemia. Propuestas que lleguen al nivel central apoyadas por los congresistas. El alcalde de Neiva, que al inicio de la cuarentena quiso posar de líder, leyendo discursos (mal leídos) en todos los medios de comunicación, se desgastó en la mitad del camino gracias a sus salidas en falso y declaraciones erradas. Él es el que debería estar más preocupado por las cifras dadas por el DANE, en tanto que su plan de desarrollo se verá afectado y los esfuerzos deberán enfocarse en la reactivación económica de la ciudad en medio de la pandemia. Ojalá, sus discursos no vuelvan a centrarse en las quejas: “todo lo malo es heredado de la administración pasada”, y asuma de una vez sus responsabilidades como alcalde de la ciudad.
Del mismo modo, las diferentes entidades como la Cámara de Comercio de Neiva, FENALCO, el SENA y las instituciones de educación superior, carecen de liderazgo; es como si desconocieran su importancia y su incidencia en el contexto regional. Sus directores pasan desapercibidos y sin el interés de mancomunar esfuerzos, que permitan una salida, a mediano plazo, de la crisis social y económica que vivimos. Estamos en un momento complejo, ya no queremos más discursos demagógicos: ¡con los de Duque, son más que suficientes! Es hora de ponernos la camiseta desde todos los sectores de la región, empezando por los gobernantes que son los líderes, de quienes se esperan las iniciativas, la visión y el coraje para tomar las decisiones que saquen avante nuestro territorio.
Sin embargo, tristemente la frase que dice que cada pueblo se merece los gobernantes que tiene, se refleja claramente en nuestra realidad: cada cuatro años, volvemos a elegir a los mismos para las mismas. Pero nada que aprendemos.
