Una reforma tributaria para dueños de grúas y patios
Por Juan Carlos Ramón Rueda
El desarrollo de Neiva está directamente relacionado con la capacidad que tiene la alcaldía para generar ingresos. Estos ingresos dependen en buena parte del Estatuto Tributario que hoy se quiere reformar. El trasfondo en esta ocasión, me parece, es mejorarle el negocio a los dueños de grúas y patios de Transito.
La reforma tributaria del alcalde Gorky Muñoz quiere meterle la mano especialmente a los motociclistas, pero de paso, pretende abrirle la puerta a todo tipo de empresarios nuevos, que paguen pocos impuestos por los próximos cinco años a cambio de generar empleos formales, reemplazando los incentivos actuales.
Tras escuchar la socialización del proyecto de acuerdo que se hizo esta semana me quedó esta impresión: Se quiere “corregir” la decisión del anterior gobierno cuando permitió al concejo disminuir las tarifas de patios y grúas y volvió poco rentable el mega negocio que tenían montado de recoger motos por montones y arrojarlas a un parqueadero, haciendo ricos a unos pocos. En el último año de gobierno de Rodrigo Lara Sánchez el secretario de la época trató de corregir las tarifas y los concejales estuvimos de acuerdo al menos en eso: archivar la propuesta y mantener las nuevas aprobadas en 2018. En otro aspecto, esa reforma acertó eliminando los beneficios tributarios que tenían las grandes superficies. Y mejor, se crearon incentivos a los nuevos empresarios alineados con las apuestas productivas que tiene la ciudad: turismo, agroindustria, servicios ambientales y culturales (economía naranja). Así quedó y es un desacierto cambiar este lineamiento. Lamentablemente se hundió una iniciativa que defendí para inversión en mega centros de salud privados, ante la inminente inversión de un grupo privado que quería llegar a Neiva y que hubieran servido mucho en esta pandemia.
En 2012 promoví una reforma que dio incentivos a las nuevas empresas pero también a las existentes que aumentarán sus nóminas y se expandieran. Me parece que el camino correcto son los incentivos alineados a las apuestas de la ciudad. La idea de generar empleo a cambio de incentivos es buena, pero hacerlo de manera generalizada y sin una estrategia de desarrollo es equivocado y puede dar al traste con la situación fiscal si no se hace bien y pareciera hecha a la medida de algunos. En lo demás, esta reforma es solo demagógica y no tiene cambios importantes. Este será un buen termómetro para medir la independencia de los concejales actuales …
