Una reforma necesaria
POR HAROLD SALAMANCA
El Gobierno nacional invertirá el presente año, 31,8 billones de pesos, con el fin de garantizar el aseguramiento en salud de todos los colombianos, siendo este el segundo rubro más importante del presupuesto nacional, lo cual es una gran noticia. Sin embargo, lo que resulta paradójico, es que a pesar del gran esfuerzo fiscal y de la destinación de una porción considerable de recursos, tanto los usuarios, el personal de la salud, los hospitales públicos y privados, así como las EPS, se encuentran inconformes con la forma como opera el sistema de salud, haciendo que uno se pregunte ¿En qué estamos fallando?
Este tema cobra vigencia a propósito del proyecto de ley No. 10 de 2020, que fué radicado en el Congreso, al inicio de esta legislatura, que tiene como objetivo realizar ajustes al Sistema de Seguridad Social en Salud, con el fin de “garantizar el derecho a la salud y la sostenibilidad del sistema de salud”.
Una vez leído el proyecto, considero fundamental resaltar dos propuestas que este plantea, que en mi criterio, le apuntan y tienen el potencial para resolver algunas falencias estructurales. Primero, la obligatoriedad para toda EPS, de contar con un sistema de información que permita monitorear, en tiempo real, el riesgo en salud de los usuarios, y evaluar la calidad y oportunidad en la atención por parte de los prestadores. Este sistema estará integrado con una plataforma única de información en salud, la cual será administrada y gestionada por el Ministerio de Salud, que facilitará medir la gestión de aseguradores y prestadores, y la toma de correctivos de forma inmediata, propuesta que redunda en beneficio directo del usuario. El segundo, es la creación del Fondo de Garantías del Sector Salud, con el cual se garantizará la continuidad de prestación de servicios de salud al usuario cuando las EPS o las IPS puedan verse amenazadas por la imposibilidad de pago, mecanismo que además le brindará credibilidad y soporte financiero al sistema.
Estimo que los propuestas referenciadas anteriormente, así como las demás que hacen parte del proyecto de ley contribuirán a consolidar la política pública en salud, crear institucionalidad, construir mayor confianza entre los actores, fortalecer la atención al usuario, y lograr la sostenibilidad financiera del sistema. Para finalizar, hago extensiva la invitación a seguirle la pista a la evolución del trámite del proyecto, pues este promete grandes cambios y mejoras para el sistema.
