miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-06-05 12:25

Una propuesta sampedrina y solidaria

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | junio 05 de 2020

Si aún no existe la vacuna para proteger a las personas contra la pandemia del coronavirus, mucho menos sabemos cuándo terminará la zozobra por el temor de adquirir esta enfermedad.

No envenenemos la vida pensando y sumidos en esta eventual situación. Lo digo porque tengo amigos que ya presentan cansancio físico y mental y llevamos casi tres de cuarentena y su familia no sabe cómo sortear el complejo e inédito ambiente. 

Tenemos que acostumbramos a coexistir  con la incertidumbre, con cuidado como sucede actualmente con el Sida y como aconteció en el pasado con la difteria, las paperas, el sarampión, la tos ferina,  meningitis y la poliomielitis.

Enfermedades, que si bien no han  sido erradicadas en su totalidad, al menos están controladas, aunque causando muchos muertos y dolencias en todos los rincones del planeta.

Es cierto, estamos más lejos de conseguir la inmunidad o la vacuna informativa periodística para contener el virus de la perplejidad por la desinformación y confusión en todos los niveles, que es peor.

Esto ha servido para mantener aceitadas ciertas agendas políticas que desinforman, presionan y generan el descontento sobre sus gobiernos con apoyo de activistas e inclusive de periodistas, muchas veces sin las pruebas categóricas y actuando con el deseo.

La pandemia y sus efectos económicos y sociales ha llevado a que la gente no “se reinvente”, una frase de cajón que restriegan los medios nacionales.

La gente no se reinventa, la gente sale desafiando los peligros a rebuscarse y a ganarse la vida a como dé lugar, bastantes veces, en algo que nunca había hecho ni sabía hacer.

¿Cuál reinventarse? Esta si es una infección que no tiene vacuna a la  vista si no te toman los correctivos estatales para conjurar este escenario.

Si la pandemia ha provocado  la caída de algunas de las bolsas, la devaluación de las monedas, la declaratoria de reestructuración de poderosas empresas, el cierre por substracción de materia de muchas de ellas en  todo el mundo, y ha generado un pánico terrible, como no van a estar afectados los del sótano social.

Y a propósito del Sampedro virtual acogido por unos y atacado por otros,  y después de ver deambulando por todas partes a reconocidos artistas agobiados por la situación, como periodista me permito hacer la siguiente propuesta  al Gobernador Luis Enrique Dussán y al alcalde Gorky Muñoz Calderón:

Que se haga el Sampedro folclórico virtual y se transmita por redes sociales,  sin reinado y que lleven a los barrios a los diferentes artistas con  presentaciones como ya lo vienen haciendo en la calle con público desde sus casas, sin acercamiento, sin  fiestas etílicas, solo folclor, y que en lugar de hacer recolectas que muchas veces denigran de su calidad de vida, que sean patrocinados por las campañas contra el coronavirus.

Se atienden dos frentes de manera simultánea, no se deja morir el folclor y se fomenta a través del trabajo generado a los artistas, sin ser una fiesta con todos los ribetes de un Sampedro oficial.

Si pretenden ayudar a los artistas, periodistas y demás personal afín páguenle su trabajo de una manera equitativa y eficiente en estos momentos difíciles.

Acuérdense que gracias a su trabajo el pueblo disfruta, y se promueve la cultura para que no sigan afrontando las dificultades y necesidades  que hoy viven ellos.

Comentario:

Me dio pena leer una carta de un artista retenido por la pandemia en Miami en donde rechaza de plano el Sampedro virtual.

Es su punto de vista, lo respeto, pero tampoco aporta una idea seria y responsable como ex directivo administrativo de Sayco, que según la Ley cobra y "atarzana" por la ejecución sonora de las obras de los artistas, pero no se ve el apoyo a los artistas colombianos, por las críticas constantes que recibe.