viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-18 01:48

Una nueva esperanza

Escrito por: Julio Cesar Triana Quintero
 | julio 18 de 2017

Esta semana tuvo lugar un evento que pasó un poco desapercibido para la comunidad huilense y que debería no menos que generar una nueva esperanza: Las propuestas que surgieron del seno del Primer Foro Mundial de Productores de Café, realizado los pasados días 10 al 12 de julio en la ciudad de Medellín, con participación de más de 500 representantes provenientes de países productores del mundo, especialmente de África, Asia, Centro América y el resto de Latinoamérica.
Y es importante porque por primera vez en la historia de nuestro país, un Presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, las más grande y significativa agremiación privada del también más importante producto de nuestra economía agrícola, puso sobre la mesa una discusión que ha pasado de agache: La necesidad de suprimir una cadena inagotable de intermediarios que impiden que nuestros productores de café reciban un precio justo pero además garantizado que les permitan proyectar sus finanzas personales.
Más allá de las figuras que intervinieron en el Foro, la idea de hacer un estudio histórico de los precios del grano en todo el mundo para aproximar un precio futuro y sostenible, puede ser el inicio de la garantía de un precio estándar que impide que quienes gustamos de ésta actividad y fuimos literalmente criados gracias a sus divisas, podamos tener una expectativa cierta sobre la base de la cual planear nuestra situación personal.
Se trata de una noticia sin precedentes que debería generar un impacto tremendo en el Huila, que hoy por hoy es no solo uno de los mayores productores de café, sino que adicionalmente, es un representante permanente del café especial que se comercializa en el mundo a muy buenos precios.
Parece que por fin la institucionalidad del Café se aparta de las ataduras de la intermediación para tratar con decencia y buen crédito al más importante eslabón de la cadena: Al productor, sin el cual, ninguno de los restantes escaños podría acceder a los recursos que derivan indirectamente de la actividad agrícola insignia de nuestro país.
Esta ventana que se abre debería despertar el propósito de preparar a todos los cafeteros del Departamento, grandes y chicos, para afrontar con suficiencia esta etapa venidera y aprovechar la coyuntura en una época en la que no solo el petróleo sino también la economía en general parece avizorar un futuro más que grisáceo.

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