jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-12-02 12:50

Una año más al ritmo del matoneo

Escrito por: José Eliseo Baicué Peña
 | diciembre 02 de 2017

El famoso matoneo y otras formas de violencia se toman cada vez más a todos los círculos sociales del país.  Y no es para más.  El matoneo o bullying es sinónimo de delito, de abuso, de daño, de malestar, de incomodidad.  Este término se viene utilizando para describir una serie de actividades no sanas que se están presentando, con mayor acentuación, en el ambiente escolar. Se trata de una forma de violencia que ocurre en las instituciones educativas o fuera de ellas, y que ya ha dejado varias víctimas en nuestro país.

Ahora bien, se ha hablado bastante sobre este fenómeno que se puede desarrollar de manera verbal, física, sexual, moral, psicológica, social y virtual, siendo esta última, la forma más perversa por la rapidez con la que se puede desarrollar el asedio, y por la falsa sensación de anonimato e impunidad que puede vivir la víctima.

Pero, ¿qué razones están motivando esta situación? Las respuestas podrían ser varias y diversas. Sin embargo, hay claras evidencias de que un alto porcentaje de los jóvenes actúa de esta manera debido a que, en medio del arrollador bombardeo de tecnología, se sienten solos; no son escuchados ni tenidos en cuenta; la relación con sus padres es mínima o nula; hay carencia de conversación, de diálogo, de relación cara a cara; la creciente ausencia de valores; el banal consumismo televisivo y de redes sociales; y un creciente afán de protagonismo. 

Quizás muchas de estas manifestaciones, hace ya varios años, se salieron de las aulas y se posesionaron en los barrios, en las comunas, en las localidades de las ciudades para conformar pandillas que hacen y deshacen, como está sucediendo en muchas ciudades del país incluida Neiva.  Se ha dicho de manera reiterada que todo tiene su origen básico en la familia. En la estructura familiar.  Y erróneamente, algunos culpan a las instituciones educativas, las cuales como co-formadoras, tienen una gran función en este sentido, pero no es tan determinante como la formación del hogar.   La buena comunicación y los valores deben ser aprehendidos en la familia.

Con la ley de matoneo se creó el “Sistema Nacional de Convivencia Escolar y Formación para los Derechos Humanos, la Educación para la Sexualidad y la Prevención y Mitigación de la Violencia Escolar, cuyos objetivos serán cumplidos a través de la promoción, orientación y coordinación de estrategias, programas y actividades, en el marco de la corresponsabilidad de los individuos, las instituciones educativas, la familia, la sociedad y el Estado”, es decir, toda una normatividad que parece no está arrojando tan buenos resultados.

Algunos expertos en el tema hablan de que es tan preocupante el 'matoneo' que el 13 por ciento de los jóvenes desertan de las instituciones educativas por acoso escolar, y que cada año se aumentan los casos de obesidad y de depresión por este fenómeno.  

Vale decir, que la iniciativa busca, también, contribuir a la prevención del embarazo en la adolescencia y a la reducción de enfermedades de transmisión sexual.  Pues, el fenómeno silencioso del embarazo se constituye en una situación “embarazosa” para el país, toda vez que le cuesta anualmente casi 3 billones de pesos. 

Ojalá esta acción genere buenas medidas para contrarrestar este fenómeno que cada vez se acrecienta.  Sin embargo, si se hiciera un buen trabajo desde cada familia, esta anomalía tendería a desaparecer.  Se requiere, con urgencia, mejorar los niveles de comunicación intrafamiliar, dedicar más tiempo a la familia y aislarse, por buenos espacios y de manera sistemática, del uso de aparatos tecnológicos que están expandiendo una brecha familiar y personal, cada vez más notoria.

Los jóvenes están creciendo solos, sin compañía, sin asesoría, sin diálogo, sin autoestima, sin atención, pero sí con muchos prejuicios, que de cierta manera, muchos son proveídos por la libertad de acceso que hay a las redes sociales. 


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