Una afrenta para la Policía
En hechos desafortunados acaecidos en Tumaco, algunos miembros de la fuerza pública, que se encontraban realizando operaciones antidrogas en el área rural de este municipio nariñense, se encuentran en el ojo del huracán de la población civil, quienes los acusan por la muerte de seis cocaleros y de algunas personas que resultaron heridas. Pero los hechos son confusos. En este sector operan grupos disidentes de las Farc, que se han apropiado del negocio del narcotráfico en esa región. Igualmente tienen presencia grupos armados de grupos paramilitares, que sean conjugado con los intereses de organizaciones criminales para defender los principales sembrados de la hoja de coca, los laboratorios de procesamiento y los corredores por donde se saca este alcaloide a los mercados extranjeros y que reflejan la problemática que enfrenta el departamento de Nariño, porque se convierte en una de las mayores zonas cocaleras del país. La Fuerza Pública ha expresado a los medios de comunicación en reiteradas ocasiones, que una disidencia de las Farc los atacó con cilindros bomba, mientras intentaba hacer un ejercicio de erradicación forzada de cultivos de coca. El cruce de disparos, con los grupos armados que operan en esta zona, pueden haber ocasionado esos hechos fatales.
En medio de esas zonas boscosas, será muy difícil de establecer responsabilidades por lo agreste de este territorio. Y por naturaleza, los efectivos de la fuerza pública podrían haber actuado en defensa propia. Sin embargo, hay de por medio civiles muertos y organizaciones de derechos humanos cuestionando la versión oficial. Es cierto que hay motivos para dudar. Se hace indispensable que se adelante una investigación para se esclarezcan dichos hechos. No puede quedar en el aire la pregunta por la responsabilidad de esta tragedia. No se puede generar un ambiente de enemistad entre la Fuerza Pública y las poblaciones cocaleras. Por supuesto que los narcotraficantes van a buscar instrumentalizar a las familias que dependen de la hoja de coca, para su sustento, pero eso no les quita su calidad de víctimas. Hay que reconocer que el Estado ha sido impotente, para suplir sus ausencias históricas, en aquellas zonas donde hacen presencia, los cocaleros que han encontrado una forma de sustento para sus familias. Solamente en esta zona de Tumaco, existen 23.148 hectáreas cultivadas de este insumo para el procesamiento de este estupefaciente, representando el 16% del total del área cultivada en el país, de acuerdo con los informes emanados del Sistema Integrado de monitoreo de Cultivos Ilícitos. Lo ocurrido el pasado jueves en Tumaco es un duro recordatorio de lo complejo y violento que puede resultar el posconflicto. Producto de todo lo anterior, el gobierno nacional ha decidido trasladar a más de cien uniformados y suspender a algunos miembros de la Fuerza pública mientras se aclara este impase. Se debe fortalecer la presencia de las fuerzas armadas a este territorio, para contrarrestar este flagelo que corroe a la sociedad colombiana.
