Un virus y una vida online
Por: José Eustacio Rivera
El Covid-19 llego a Colombia luego de su paso por Asia y su principal efervescencia en Europa. 140 mil portando el virus, 5 mil que han perdido la vida. Entre los contagiados no ha existido color, ni estrato ni mucho menos culto religioso. Actores, ministros y deportistas de elite. Es la crisis sanitaria más grave del último siglo.
Pero dentro de las esperanzas que se abren en el mundo es la de las 56 mil personas que se han curado luego de contagiarse. En Colombia ya empezamos a ver casos específicos y en Neiva de los 7 contagiados, en el transcurso de la semana es posible que den de alta a dos pacientes aislados, la temperatura de la fiebre se empieza a normalizar.
Mientras tanto crece de manera significativa en diferentes puntos del país, el número de contagiados, del orden nacional y territorial se empiezan a tomar medidas específicas para la no expansión del virus que se convierte en común denominador de todo el sistema de salud.
Para nuestros gobernantes y quienes desarrollan sus políticas publicas sí que no ha dado una verdadera enseñanza el tener este virus en nuestro entorno. Un sistema con 74 mil camas habilitadas y una expansión del virus a una posible población de 100 mil habitantes colapsaría nuestro servicio hospitalario. Y la preocupante escases de los principales medicamentos y artículos de prevención para el coronavirus. que es también una enorme intranquilidad de los mandatarios locales y para el presidente de la república.
Se presume que durante los próximos 60 días se dará la expansión, evolución, pero también la caída de la epidemia que ha hecho suspender la educación primaria, secundaria y superior en todo el territorio colombiano. Esto nos obliga a determinar derroteros urgentes de la virtualización de la educación y los diferentes servicios del entorno social.
La virtualización de la educación tendrá que convertirse en un eje del aprendizaje para reducir el contacto con los diferentes entornos sociales que promueven de manera directa el contagio. Las plataformas virtuales educativas y la telemedicina ya no deben ser ajena para los ciudadanos, debemos entrar a la onda y no detenernos en el tiempo. La suspensión de las clases no debe paralizarnos en el conocimiento y el quedarnos en casa privarnos de la salud pública.
El reto debe dirigirse en avanzar en la reforma al pensamiento ante la crisis sanitaria, y no limitarnos en el consumo y el consumismo. Los territorios deben desarrollar con prevención y con cuidado. Con respeto ante las personas que nos rodean. Apropiémonos de los avances tecnológicos, en la dirección que desde la cultura fortalezca el entorno social.
