viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-12-28 03:16

Un señor gobernador

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | diciembre 28 de 2019

Todos los huilenses y mis lectores en los espacios que siguen mis publicaciones, tendrán una respuesta desde un principio a mi texto del día de hoy, y sabrán a quien me refiero con este titular, conociendo mi parentesco y mi aproximación con el primer mandatario de los huilenses, el psicólogo Carlos Julio González Villa, quien durante los cuatro años que termina, hizo énfasis en los procesos de concertación, diálogo y conciliación para conjurar la protesta social y el reclamo sentido de los huilenses y por otro lado, buscó orientar una política hacia la educación, no en el sentido de transformarla, sino de adecuar espacios para ella, según su apreciación personal, advirtiendo por mi parte que en cuanto respecta a su gestión cultural por el Departamento, esta quedó huérfana y no se brindó el apoyo requerido a ese grupo de gestores culturales que podrían haber dejado una imagen más favorable de su paso por esta dignidad, y que hoy, no queremos insistir en este tema, para valorar o reconocer el resto de su gestión administrativa.

Nuestro Gobernador, tiene en estos momentos matices que lo hacen visible en el contexto nacional y lo presentan realmente como un ser humano que ha tenido la habilidad de moverse en los terrenos difíciles del compromiso social, que ha liderado las causas de contenido esencial en las comunidades y que ha tenido la osadía de reconocer la importancia y la trascendencia del componente indígena de nuestra región, en contra incluso con la política oficial del gobierno nacional, además de  sus múltiples gestiones por exigir y demandar el verdadero reconocimiento de los daños ambientales y sociales que surgieron con la Represa del Quimbo, en contravía de intereses de alcaldes que terminaron siendo aliados de esa afrenta que no cesa de dejar huellas, como huellas de garra, con imborrables signos de dolor y miseria, como lo hemos advertido en todo momento.

Crear y reconocer al Consejo Regional Indígena del Huila, y luchar por su aceptación como un grupo significativo dentro del contexto político regional, al igual que enfrentar las movilizaciones regionales, para dialogar y contrarrestar los procesos generados por los reclamos ciudadanos y de estas colectividades, ha sido sin lugar a dudas un punto de equilibrio en su gestión, que hoy en día, deben ser garantes de una proyección a nivel nacional, y deben ser guía en los procesos congestionados que estamos viviendo con un paro nacional sin perspectivas de solución, por ese ausencia de habilidad técnica y de prudencia política, que no tienen otros dirigentes.

Por esta aproximación a la labor administrativa y de socialización de los procesos internos de las colectividades, hemos de reconocer y refrendar que Carlos Julio González Villa, en su paso por la gobernación del Departamento del Huila, merece ser reconocido como un “Señor Gobernador”, de esos que hace mucho tiempo, no se habían conocido en estas tierras.

Su dedicación y su facilidad con la palabra, al igual que con el compromiso social que lleva dentro, especialmente en el reconocimiento del afecto como medio de aproximación a los seres humanos, en el contexto de una sociedad en crisis y sabiendo el precio del poder y de la manipulación de los medios de comunicación que juegan un gran papel en el reconocimiento o en el desmejoramiento de esos liderazgos, es parte de esa estrategia que lo ha llevado a dar luces y abrir caminos en la solución efectiva de los procesos políticos internos y regionales que ha tenido que enfrentar y que dejan una huella dentro de las comunidades que difícilmente puede ser superada en los próximos años.

Carlos Julio González Villa, ha sabido reconocer esa parcela de la realidad circundante que lo compromete con el otro, ha entendido que puede jugar un papel decisivo, sin hacer alardes más allá de su propia gestión, y ha de depurar con el paso del tiempo, su propia visión del mundo, para ser más cercano y más creador en la revitalización del contexto social al que pertenece.