UN SECRETO A VOCES
Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez
Hace pocos días una importante revista de investigación y opinión en el país reveló lo que serían las pruebas contundentes de la estrecha relación entre el gobierno Maduro y las FARC y el ELN.
Dicha información proviene directamente de las oficinas del SEBIN (Servicio bolivariano de inteligencia) suministrada de manera clandestina por personal contrario a las políticas del régimen venezolano.
En dichos documentos, se pueden observar las claras instrucciones dadas por el comando central del ejercito bolivariano de Venezuela a sus tropas fronterizas, con el fin de evitar todo tipo de confrontaciones con el personal “rojo”, de hecho, se les insta a darles buen trato y permitirles una estadía pacífica en el vecino país.
El hecho de que la frontera con Venezuela se haya convertido en una zona sumamente compleja y peligrosa para la seguridad nacional no es nada nuevo.
Desde el Gobierno Chávez, las guerrillas insurgentes han encontrado santuario y refugio en la Venezuela Socialista. Las constantes incursiones a manera de provocación por parte de integrantes de la Guardia Nacional Bolivariana, han servido de cortina de humo para el traslado de tropas guerrilleras, así como el tránsito de narcóticos y demás actividades delictivas que afectan a la población civil de ambas naciones.
Con la estadía de los grupos armados ilegales en el vecino país, se han reportado varios casos de secuestro y extorsiones en estados como el Táchira, Barinas y Guárico. Los pobladores de la zona empiezan a experimentar el flagelo que por décadas han soportado los ciudadanos colombianos y que su gobierno tiránico y espurio ha permitido que se enquisten, con tal de que las milicias bolivarianas sean instruidas en el arte del pillaje y el terror que muy bien saben llevar a cabo Márquez y compañía junto con el ELN.
Desde el ámbito geo político, queda claro que la huida de Santrich responde a una colaboración abierta del régimen chavista, permitiendo su ingreso y permanencia desde entonces.
Así mismo, queda claro que toda esta ayuda potencializada responde a una represalia del Gobierno de Maduro, al espaldarazo constante que le ha otorgado el Presidente Duque, a el Diputado y Presidente interino Juan Guaidó.
Queda claro que, así como las intenciones del Gobierno Nacional con el apoyo a Guaidó ha sido el derrocamiento de la dictadura chavista, Maduro ha respondido con una medida al menos igual de nociva para su contraparte colombiana. Maduro, que al fin de cuentas no es tan bobo como parece, sabe que crear tensión interna alrededor de la paz en Colombia, es un gran desestabilizador del Gobierno Duque.
Y aunque el régimen lo niegue, por cuanto su apoyo frontal y público podría acarrearle sanciones internacionales, el secreto a voces se hace cada día más latente. Sólo una Venezuela sin chavismo a la cabeza, puede garantizar una paz estable y de paso relaciones armónicas entre ambos pueblos.
