Opinión/ Creado el: 2017-07-01 01:40 - Última actualización: 2017-07-01 01:41
Un infortunio epistolar
Por: Luis Humberto Tovar
Por generosidad siempre sin límites, esta nuestra casa, el Diario del Huila, me abre las puertas nuevamente, después de un amplio periodo de ausencia. Créanme me siento como el hijo prodigo. Muchas gracias por tanta generosidad.
Por generosidad siempre sin límites, esta nuestra casa, el Diario del Huila, me abre las puertas nuevamente, después de un amplio periodo de ausencia. Créanme me siento como el hijo prodigo. Muchas gracias por tanta generosidad.
No salgo del asombro, por la desafortunada carta enviada por el senador Andrade, en su condición de presidente del otrora fulgurante Partido Conservador, hoy hecho trizas, como dijera Fernando Londoño, refiriéndose a los acuerdos de la Habana.
Aunque me asombra, porque no podré entender, que quien supuestamente rige los destinos de una colectividad otrora tan respetable, descalifique, en un acto de ruin patanería lo que significa el expresidente Pastrana dentro de esa colectividad, sencillamente porque como legitimo conductor por haber dirigido los destinos del país a nombre de ese partido, lo legitiman para hacer reflexionar, sobre las desgracias del presente e invitar a enderezar el futuro de la colectividad.
Es legítimo Pastrana, no Andrade; este último no ha hecho absolutamente nada por Colombia distinto a entregar la ideología de Caro y Ospina por la suya, la misma del gobierno de turno como es costumbre en cada periodo presidencial, en reiterados actos de incoherencia llegando a un mimetismo absurdo, postrando a un partido y su ideología, en favor de sus intereses personales, mezquinos, además.
Negar la importancia del expresidente, para seguirse escondiendo en el fraude y lavadero de activos de la paz, no deja de ser mas que, el recurso irracional de quienes no pueden contra la evidencia, de ver un partido destrozado y aniquilado, y menos aún para ocultar intereses menores a cambio de entregar toda una historia republicana.
Llegar al irrespeto, como instrumento para ocultar la importancia de Pastrana, creyendo hacerse celebre para conquistar votos imposibles con miras a las próximas elecciones, para favorecer intereses personales del futuro senado, demuestra la incapacidad y la escasa jerarquía para dirigir un partido protagonista de la construcción de Colombia.
Ridiculizar el proceso del Caguán, es una vulgar actitud que está en contravía de lo que significó y aun significa la declaratoria de terroristas a las Farc por el mundo entero, y la institucionalización de lo que en el futuro sería el gobierno exitoso de la seguridad democrática, amparado en el Plan Colombia, obra de Pastrana para quienes sufren de la enfermedad alemana.
La ingratitud es cualidad de las especies menores, es normal en menores. Para estos, imposible la grandeza.
