Un hombre grande de verdad
Por Luis Humberto Tovar
Ha partido a la eternidad, Carlos Cabrera Villamil. Un hombre grande de verdad; por donde se le mire; hombre de gran empresa y dirigente empresarial, gran ser humano, padre, hermano, y gran defensor de nuestras instituciones.
Fue víctima del Estado, como lo son muchos de los empresarios nuestros, que le impidió por la corrupción regional, generar más decisiones empresariales buscando el mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos de la región, victima además del cáncer que carcome a Colombia, el narcoterrorismo.
Tristeza y lamento sentí al saber que nos dejaba; con un amor singular a su oficio y a las personas sin distingo y que tuvimos el privilegio de compartir con él.
La verdad es que tenía múltiples facetas, donde siempre resaltaba su personalidad, como un hombre llano, sin reveses, con la sabiduría que sólo entrega la experiencia y la búsqueda de una vida simple como la suya, lo que sin lugar a duda no dejó indiferente a nadie.
Decimos como Jauregui, le tocó vivir "la tragedia de la guerra, que coloca a las personas en un momento cumbre de la vida para ubicarse, para saber responder y sus ideas, y él supo responder con coherencia y valentía. Fue un hombre que siempre tuvo sentido del equilibrio, de la honestidad, de la coherencia, de la defensa de sus ideas, y al que hemos admirado y admiramos".
Lo decía William Shakespeare con sobrada razón y especial para este momento de gran dolor nacional pero especialmente regional, “No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza les es impuesta y a otros la grandeza les queda grande”.
Es el gran legado que nos deja Carlos Cabrera; no le temió a la grandeza porque nació en ella y la supo administrar.
Su encuentro con el creador, sabemos va a llenar de regocijo a toda la corte celestial, porque cumplió con creces su periplo por el mundo, martirizado por todos los males que el mismo combatió.
Que pesar su partida; pero orgullosa queda esta sociedad de haberlo tenido entre nosotros, y no de cualquier manera, sino como un hombre ejemplar, y por ello, nos obliga a continuar su legado, como el mejor homenaje que le podemos tributar.
Toda la solidaridad a su familia, Alejo Cabrera Villamil su hermano, hijos, nueras y nietos.
Paz en su tumba.
