Opinión/ Creado el: 2017-07-12 02:37
Un Estado alcabalero
No cabe duda que una sociedad organizada exige el pago de unos impuestos; esa carga económica tiene como fin el Bien Común. En verdad no existe nada gratis; si usted no paga algún servicio, algún bien, es porque alguien lo ha pagado por usted. Los servicios que ofrece el Estado no son gratis, los pagamos los contribuyentes. Los colombianos, como todos los ciudadanos del mundo contribuimos al fisco en una escala grande de tributación. No hay gobierno -al menos en mi experiencia histórica-, que no presente al congreso una reforma tributaria. Los colombianos pagamos una cascada de impuestos. Tenemos impuestos nacionales, departamentales y municipales. Me hago y les hago esta pregunta: ¿la nación, el departamento y el municipio, están ofreciendo buenos servicios? Si hay algo inaceptable es que los impuestos no se reflejen en las vías, la salud, la educación. Es triste constatarlo: entramos a un edificio perteneciente al sector público, ¿qué encontramos? Servicios sanitarios dañados, las sillas en un creciente deterioro, las paredes, no se sabe de qué color son, los jardines totalmente abandonados; agreguémosle el trato y la atención a los usuarios, ¡un desastre! Yo suelo decir en forma un tanto caricaturesca: si algo no funciona en una entidad del sector privado, digo, -parece una empresa del Estado-. ¡Qué horror afirmarlo, pero es la verdad infortunadamente! Las plantas de personal de las empresas del Estado, suelen ser gigantescas. ¿Quiénes las pagamos? Los contribuyentes. Entonces se aplica aquello de: “entre más vacas, menos leche”. La irresponsable contratación y los despidos sin el debido proceso jurídico, le genera al sector público unos enormes gastos en indemnizaciones. ¿Quiénes pagan las demandas que pierde el Estado? Los contribuyentes. Habría que contabilizar cuánto paga la Fiscalía por mandar a la cárcel a personas que después resultan inocentes, esto para ver apenas una muestra del universo del problema. Mientras no haya trasparencia y honestidad en el manejo de la cosa pública, ningún presupuesto alcanza. Se pueden tomar todas las medidas coercitivas, si no se forma la conciencia, es echar en saco roto. Un gobierno populista, reparte a manos llenas, claro, lo que nada nos cuesta, hagámoslo fiesta. Se afirma que hay mucha evasión y, eso es verdad, pero, ¿dónde se traducen los billones de pesos que tributamos? En los países altamente desarrollados, se pagan muchos impuestos. Allí los impuestos se reflejan en todo el andamiaje del tejido social y político. ¿Por qué aquí en Colombia con frecuencia la empresa privada funciona mejor que la estatal? Primero, porque se optimizan los recursos; segundo, se priorizan; tercero, casi cero corrupción. ¿Por qué quiebran muchas empresas del Estado? Hay varios factores, mencionemos algunos: pésima administración como consecuencia de funcionarios ineptos e incapaces, nominados por el respaldo electorero, no por sus capacidades profesionales; el desgreño y el despilfarro en el manejo de los recursos, la falta de priorización de las necesidades y respuestas a las mismas, los intereses clientelistas que fosilizan la administración, la falta de creatividad y recursividad en la proyección de planes y programas. Cuando se optimizan los recursos, la plata alcanza para todo y con creces. ¿Cuándo tendremos una Colombia eficiente como tanto se cacarea?
+ Froilán, obispo de Neiva
