Un embajador huilense en Cali
No fue sino advertir el entusiasmo que siente Walter Ante Potes cuando un huilense llega al Valle del Cauca, para darse cuenta que hay gente que se preocupa por esta tierra, la misma que lo albergó durante varios años.
Lo recibe, lo trata, lo acompaña y lo relaciona con gente importante de ese departamento, en el que por demás, el huilense goza de atención, respeto y un trato cordial.
Pueden dar fe de lo que estoy diciendo dirigentes empresariales como Diego Duque Ospina, el Presidente de la compañía constructora más grande del Huila, Rodrigo Galindo, gerente de Huevos la Dominga, Jorge Fernando Perdomo, ex presidente de la Dimayor, que no necesita presentación, Emiliano Pastrana, director del hotel turístico de mayor proyección en el Sur del departamento y muchos otros, cuyos nombres se me escapan.
Y no solo el delirio de Walter, por el Huila, especialmente Neiva en donde ejerció con decoro hasta hace algunos años su profesión de contador público y fue asesor de varias empresas y personas naturales destacadas de la región.
Llama la atención las ideas que tiene, que muy bien podrían ayudar a desarrollar nuestro departamento, embotellado por la carencia de una adecuada salida al Mar.
El puerto de Buenaventura, el mayor de Colombia sobre el pacifico, es una salida al desarrollo económico mundial, inclusive hacia Asía, América del Norte y Europa, a través el canal de Panamá.
En el Huila se ventila desde hace muchos años la urgente necesidad de terminar las dos carreteras al mar en construcción, la de Isnos, Paletará, Popayán y la de La Plata, Popayán y Cali, y no más.
Sin dejar de desconocer el arduo trabajo de la Cámara de Comercio y algunas pinceladas del Gobierno, no nos hemos preparado y nos podría acontecer lo mismo que con la Ley Páez, cuyos beneficios no llegaron pese a ser el departamento más afectado por los estragos causados por la avalancha del rio Páez, hace 24 años.
Aquí se instalaron grandes superficies atraídas por los beneficios tributarios, pero no entraron los empresarios transformadores de materia prima, ante la carencia de adecuados servicios públicos y buenas vías, y porque no hubo quien tuviera experiencia para capitalizar los inversionistas que se instalaron en el Valle y el Norte del Cauca.
Hace falta desde ya quien tenga la posibilidad de establecer relaciones comerciales para que apoyen a los huilenses con visión empresarial con el fin de ampliar sus negocios con Cali y el Valle del Cauca, en donde no es una exageración decir que al opita la falta muy poco para ser un rey, allá lo tratan como un rey.
Cali acaba de convertirse en Distrito Especial, Deportivo, Cultural, Turístico, Empresarial y de Servicios, es capital del departamento, es uno de los principales centros económicos e industriales y la tercera ciudad más poblada de Colombia. Su población podría llegar fácilmente a tres millones de personas, que puede representar un excelente mercado para el Huila.
En el Valle del Cauca hay un verdadero desarrollo empresarial y a través de alianzas estratégicas, ruedas de negocios, eventos especializados y culturales, entre otras tanta ideas, los empresarios del Huila pueden dar a conocer sus productos y beneficiarse del tratado de la Alianza Pacifico "AP", que brinda la Zonamerica, que es la primera zona franca de servicios del País, además de tener un verdadero acercamiento al Pacifico y su salida al mar.
Además, en el Valle ejecutan su actividad importantes empresarios de origen huilense que muy seguramente estarán en plena disposición de acompañar a sus paisanos en tan significativa causa, de la mano de Walter Ante Potes, muy conocido en los círculos sociales.
Supe que Andrea del Pilar Bautista gerente de la Zona Franca del Huila, ya está trabajando en esta idea, y que al Gobernador del Huila se le expuso crear la Casa Cultural y Empresarial del Huila en el Valle del Cauca, para que a través de intercambios, alianzas estratégicas, ruedas de negocios, y eventos culturales, busquemos nueva alternativas para nuestro departamento.
