viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-10-04 12:20 - Última actualización: 2017-10-04 01:13

Un cáncer llamado ELN

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | octubre 04 de 2017

Que feo es haber vivido 50 años con un grupo  guerrillero terrorista y narcotraficante como  lo fueron las FARC, pero ¡qué enfermedad terminal tan terrible ha resultado convivir al mismo tiempo con el ELN!.

Si Colombia fuera un cuerpo humano, sería un caso bastante curioso de estudiar. Sería de esos organismos infestados de enfermedades de toda índole:  terminales, huérfanas, raras, autoinmunes, hereditarias….., y aun así,  de alguna manera se las arregla para seguir viviendo, o mejor, sobreviviendo.

A Colombia la desangra la corrupción, la irrespeta el ciudadano que se las da de vivo y por supuesto la guerra le ha dejado cicatrices que demorarán muchos años en cicatrizar.

Sumado a este diagnóstico tan poco alentador, agreguémosle un pequeño tumor que compensa su reducido tamaño, con una alta dosis de cinismo, violencia extrema y sobre todo un descaro y una incongruencia que no tiene límites.

Me refiero lógicamente al ELN, bandidos disfrazados de revolucionarios, escudados en una ideología que al igual que sus hermanos mayores (FARC) hace mucho dejaron de seguir y han continuado la senda de la lucha armada insensata.

Reyes del Catatumbo y señores de Arauca, con presencia en el Choco, Bolivar y algunas zonas selváticas del Sur Colombiano, a su paso solo dejan muerte y destrucción. Como ya mencionara, es un tumor pequeño pero maligno, bastante maligno.

El grueso de sus filas no alcanzan los dos mil, y sus exigencias para negociar con el gobierno Nacional son tan altas que las alcanzadas por las FARC en La Habana parecen simples limosnas.

Pero ese siempre ha sido su actuar, un actuar cobarde y mentiroso, ningún grupo guerrillero se ha sentado tantas veces a negociar con el Gobierno como lo ha hecho  el ELN, los colombianos hemos gastado millones y millones de pesos, para que el Señor Gabino, cabeza visible de esa organización guerrillera viaje por el mundo en fallidos intentos para  lograr su desaparición.

¿Y para qué?, simplemente para seguir delinquiendo a sus anchas, cometiendo actos tan incongruentes como declarar cese al fuego y después matar a sangre fría a policías y militares, explotar oleoductos, contribuir a la minería ilegal, el reclutamiento de niños niñas y adolescentes y desarrollar sus principales fuentes de financiación, el secuestro y los cultivos ilícitos.

Hace poco el Clan del Golfo solicitó una negociación con el Gobierno Nacional para entablar conversaciones y de esa forma cesar su actividad ilícita. El Presidente de la República inmediatamente y con los pantalones donde nunca los ha tenido, es decir, bien puestos, rechazó la oferta y manifestó que de haber una entrega sería a través del sometimiento total a la justicia sin ninguna clase de beneficios.

Lo que uno no entiende es como para un grupo criminal y asesino como el Clan del Golfo existe mano dura y para el ELN que puede incluso ser más cruel, sanguinario y narcotraficante haya toda clase de consideraciones, prebendas y paciencia.

Los días del cura Camilo Torres hace tiempo dejaron de existir y ciertamente la solución frente a este tumor maligno como cualquiera de los de su clase es la misma: extirpación total.


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