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Opinión/ Creado el: 2020-06-10 12:35 - Última actualización: 2020-06-10 12:35

Un año sin San Pedro

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 10 de 2020

Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez

Cualquier esfuerzo para aliviar la difícil situación de los gestores culturales, artesanos, coreógrafos, bailarines y demás, es más que bienvenida, de eso que no quepa la menor duda.

Habiendo dicho esto, pensar que un propuesta virtual pueda llamarse San Pedro, es una insensatez.

Si hay algo que caractericen nuestras festividades, es que son una oportunidad para el reencuentro cara a cara, para recordar a nuestros ancestros y festejar el presente, haciendo una pequeña pausa en el diario vivir.

Nuestras fiestas tradicionales quedaron para el otro año, y sea este tiempo para reflexionar sobre muchos aspectos que han venido siendo materia de críticas, inconformismos y mejoras.

Si volvemos a inicios de este 2020, la administración municipal de plano había rechazado la idea del relativamente novedoso pero igualmente peligroso desfile nocturno que dejaba postales coloridas al mismo tiempo que heridos y hasta fallecidos, cortesía del hampa que aprovechaba el manto de la noche para hacer de las suyas.

Dicha decisión causó opiniones divididas, claro, cancelar un evento implica evitar conglomeraciones, pero bien podrían entonces prohibir todos los desfiles si de eso se trata. Ojalá se piense en otras formas de garantizar la seguridad ciudadana sin sacrificar los momentos de esparcimiento del pueblo.

Otros temas como la financiación de las fiestas y la mercantilización descarada de las mismas. son materia de debate. El hecho por ejemplo, de que siempre se diga que las pocas grandes empresas que se encuentran en la región y que logran grandes ganancias con la llegada de visitantes y turistas no hacen aportes significativos, tiene que ser revisado en definitiva.

El problema con los palcos, el incumplimiento del pago a los artistas, la monotonía de las temáticas de los desfiles, así como el encarecimiento exponencial del valor que pagan los caballistas para participar en las cabalgatas son temas que muy seguramente saldrán a brillar el otro año si es que la pandemia nos deja.

Por lo pronto necesitamos como sociedad opita pensar nuevamente en nuestras fiestas como un espacio para la unión familiar, rescatar las tradiciones mas propias de nuestra tierra, escarbar un poco más en el baúl de nuestros abuelos y ver que Junio es mucho más que la coreografía del sanjuanero huilense teniendo en cuenta además que una blusa sanjuanera y un jean no califican como traje típico.

Que este año sin San Pedro les ayude a muchos a añorar lo que tal vez en su momento les molestaba, esos interminables sampedritos empresariales, realizados en un salón de eventos para ver a dos candidatas en medio del ruido estridente de las vuvuzelas, un aguardiente caliente y un asado frio y sin aliño.