viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-28 12:52

Un año después de la firma de la Acuerdos

Escrito por: Israel Silva Guarnizo
 | noviembre 28 de 2017

La semana que pasó se caracterizó por sendos análisis de los resultados de la firma de los Acuerdos suscritos entre las FARC y el Gobierno colombiano. Las reflexiones dejaron en evidencia tres tendencias: los opositores a los Acuerdos que siguen insistiendo en que lo firmado no han servido y antes por el contrario el país se le está entregando a la guerrilla, falacias y mentiras alejadas de la realidad porque la nación sigue capturada por los grandes poderes, la corrupción y las grandes mezclas de unos y otros. Otra tendencia que considera que los Acuerdos eran necesarios para avanzar en la construcción de una democracia más abierta y tolerante. Esta corriente partidaria de la reincorporación de los excombatientes y de ofrecerles todas las condiciones para que inicien su tránsito de la ilegalidad a la legalidad llena de obstáculos y dificultades colocados más para desgastarlos y fracturarlos que para que sean las Fuerzas Alternativas verdaderos interlocutores y contradictores políticos. Finalmente se encuentra una tercera visión que considera que la firma de los Acuerdos de paz debe ser la oportunidad para comenzar a cambiar la mentalidad de pensar y trabajar para transformar esta sociedad. La violencia que fue un método utilizado como estrategia política dejó de serlo. La movilización y  la opinión de las personas en todos los escenarios deben tener la fuerza suficiente para terminar con todos los males que nos aquejan.

Los Acuerdos de Paz, firmados hace un año son la mejor prueba para entender los retos que tenemos. Todavía faltan muchos aspectos para seguir trabajando como para pensar que la pagina la debemos pasar. El desarrollo rural integral, la justicia, la verdad, la reparación y no repetición, la reincorporación económica y social, la participación política son aspectos fundamentales que deben ser objeto de aprobación por parte del Congreso de la República y que están en deuda por parte de este organismo. La dirigencia política no tiene el deber y el compromiso en la aprobación de estos grandes cambios. Es necesario que se genere una conciencia en el movimiento social, académico y  cultural que sea capaz de respaldar los cambios en las estructuras políticas. No podemos ser ajenos  a estos grandes retos.  Es necesario liderar estas grandes tareas.

En términos de cifras los resultados son evidentes; así los detractores no lo reconozcan y   traten de ocultarlo. El país empezó a eliminar la violencia como medio de lucha política, ahora tenemos que incorporar la participación de todos aquellos sectores que antes no tenían la oportunidad de ejercer el derecho a decidir.  El partido político de las Farc será una fuerza que estará en el escenario social liderando sus bases y participando en todo el proceso de implementación de los Acuerdos y de las acciones que del mismo se deriven. Este partido político tendrá el reto de salir adelante y demostrar con sus voceros en el Congreso de la República que sus propuestas serán una opción validas e importantes para afianzar la paz. 


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