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Opinión/ Creado el: 2017-10-23 11:41

Tumaco, fortín cocalero de las Farc

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 23 de 2017

Por: Alvaro Hernán Prada

Santos es el culpable de la escalada terrorista que vive Tumaco. Las llamadas disidencias de las Farc, que no son otra cosa que el brazo armado de quienes hacen política por ese partido criminal, tienen encañonados a los campesinos de Nariño.

Hace días fue la masacre en la que participaron cocaleros y la columna dirigida por alias ‘Guacho’, comandado por ‘Romaña’. Quien este sábado declaró que el Estado sería el único culpable de la “reactivación de la guerra”. La misma excusa en la que basan sus crímenes de lesa humanidad hace 60 años. Lo cierto, como reveló Herbin Hoyos, es que las Farc pusieron a los campesinos en medio de ellos y la Fuerza Pública, empujándolos al fuego cruzado que iniciaron los guerrilleros. Buscaban una masacre mayor de la que hoy lamentamos.

Todo ha sido una mentira desde que Santos se eligió presidente, en el robo de las elecciones de 2014, como está comprobando la Fiscalía. Sin embargo, llamar ‘paz’ a la firma de un papel es la gran farsa. Lo que hizo fue despejar el territorio donde históricamente se encuentran los narcocultivos de las Farc. Las ‘disidencias’ (frentes activos de Farc), como afirma el criminal ‘Guacho’, se encargan de cuidar la coca y obligan a los campesinos a cultivar. Por hacer esa denuncia fue asesinado el líder comunitario de Alto Mira, José Jair Cortés. Denunció la verdad sobre la coca de las Farc y el dominio de la región con amenaza a cultivadores y lo mataron.

Esta semana fue capturado el narcotraficante Tito Aldemar Ruano, alias ‘Don Ti’. Otro hecho con el que el Gobierno quiere confundir sobre lo que realmente sucede en Tumaco. Mientras Santos y Naranjo afirman que se trata de un narco común, el secretariado lo defiende diciendo que es un reconocido miliciano. Otra prueba de que siguen traficando droga para financiar su partido político y actividad criminal.

Ahora en Tumaco, donde pretenden hacer creer que hay paramilitares, cuando en realidad abunda la guerrilla, como informó la Cerac. En los barrios del municipio la guerrilla está organizada en pandillas que se encargan de controlar la producción de coca y se disputan las rutas de salida. Continúa el reclutamiento y los asesinatos: 2 campesinos perderán la vida, por cada vereda en la que se deje de cultivar. Esa es la amenaza de alias ‘Chachi’, también bajo el mando de Romaña. Los bloques se extienden por el pacífico, sacando la coca en submarinos semisumergibles, en los que transportan la mina de oro con la que financian la compra de armas, mientras en las universidades los capos hablan de paz.

Tumaco necesita la presencia de un Estado fuerte para combatir el terrorismo narcotraficante. Lo conseguiremos en 2018, cuando retomemos la libertad y el orden. Colombia no será para los criminales.

 


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