Trampas a la JEP en Senado
Debo reconocer y colegir lo escrito hace unos días, en el sentido de dar por sentado como sería la votación en el Congreso de la República las objeciones a la JEP presentadas por el Presidente Iván Duque. Estaba convencido que muchos de los partidos que respaldaron al Presiente en su elección estarían respaldándolo y la verdad no fue así. Hubo además de la bancada de partidos de izquierda y alternativos un grupo de parlamentarios del Partido de la U, Cambio Radical, Liberal quienes en el Senado tuvieron que luchar hasta última hora para conseguir ese número tan apretado de votos para para que estas objeciones no pasaran. Vale la pena reivindicar que la votación en Cámara y Senado reflejan el ambiente de contradicción por el tema de la paz. Por fortuna las propuestas de revancha que se pretendían derivar si el Congreso las hubiera aprobado eran francamente peligrosas. El Gobierno que mentirosamente ha dicho que no utilizaría la mermelada y compra de votos a cambio de puestos terminó haciendo lo mismo hasta el punto que casi lo logra. Es una vergüenza lo sucedido en el Senado, ver parlamentarios que se salieron de la sesión para no votar porque les habían nombrado personas cercanas, o las recusaciones contra parlamentarios comprometidos con la paz. Definitivamente el Congreso colombiano es un verdadero circo de la cual se salvan contadas excepciones.
La bancada de los partidos de izquierda y alternativos que estuvo cohesionada en el tema de la paz fue respaldada por otros partidos a los que hay que reconocerles su lucha y férrea defensa de los acuerdos de paz. Vimos a Aida Avella, Iván Cepeda, Gustavo Bolívar Gustavo Petro, Antonio Sanguino, Juanita Gobertus, en nombre de los alternativos; pero también estuvieron Roy Barreras, Armando Benedetti, de la U, Luis Fernando Velasco del Partido Liberal y German Barón Cotrino de Cambio Radical. El debate que parecía fácil para quienes respaldaban la paz y que contaban con los votos suficientes, casi se pierde por la forma como el Gobierno presionó a algunos parlamentarios para que cambiaran su voto a última hora. Los Teodolindos y los Yidis en esta ocasión casi cumplen su cometido. Menos mal que al final el desenlace se traslada a la Corte Constitucional, quien dará su concepto jurídico y matemático porque la Presidencia y la Secretaria del Senado quisieron imponer su propia interpretación a todas luces manipulada.
El Gobierno sufrió una gran derrota en el Congreso de la República porque pensó que las objeciones eran aprobadas por mayoría, lo cual resultó ser el primer revés frente a los Acuerdos de Paz. Esperemos que la Corte Constitucional confirme lo conceptuado anteriormente para que quede en firme la Ley Estatutaria de la JEP y pasemos esa página. La construcción de la paz estable y duradera no será fácil en este cuatrienio porque su estrategia es impedirla lo cual resulta peligroso y lo que se avecina es el resultado de un Gobierno, que impulsa la guerra.
