viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-22 11:47

Tragarán sapos también

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | noviembre 22 de 2017

“Los colombianos debemos tragarnos muchos sapos para alcanzar la paz”, esas fueron las palabras de Santos hace ya un tiempo. Pues ahora, es el momento de que las FARC se traguen unos cuantos, más pequeños, más legales y menos estorbosos.

Lo irónico es que cuando nos tocaba a los colombianos hacerlo, ellos  no tenían ningún problema con ello, ahora que se enfrentan a la realidad de los controles que las demás ramas del poder público deben realizar frente a las determinaciones del ejecutivo, se indignan y amenazan con volver a la guerra.

Dentro del país, un puñado de “intelectuales”, tildan de irresponsables e indolentes tanto a la Corte como al Congreso por estar jugando con la paz del país, mientras que Timochenko, ha solicitado de manera urgente una reunión “cara a cara” con el Presidente de la República, lo que en efecto se dará el próximo viernes.

Ya sabemos porque fueron a Suiza a “depositar” el acuerdo ante las organizaciones Internacionales, ya sabemos por qué querían darle un tratamiento de convención internacional. La razón es clara  y es expuesta  por el mismo Seusis Pausivas alias Jesús Santrich en una entrevista reciente cuando machetea y masacra la teoría clásica  del Derecho Constitucional al decir que ellos, al negociar con el Presidente de la República en calidad de Jefe de Estado, no tienen por qué someter lo acordado al legislativo o judicial.

Es decir, para ellos, la Habana fue una Asamblea constituyente, un lugar donde se tomaron las decisiones más importantes para el futuro del país sin la más mínima participación del pueblo.

Ahora que los acuerdos son aterrizados y estudiados en debida forma, se escandalizan y acusan al país (es decir a los ciudadanos) de incumplirles; como si proceder de conformidad con las reglas pactadas en la Constitución sea una movida pendenciera. Si alguien ha incumplido a lo largo de la historia han sido ellos, recordarles los acuerdos de paz con Belisario Betancur o la infame etapa del Cagúan donde se comprometieron a permanecer en la enorme zona de distensión mientras negociaban, algo que no cumplieron un solo día, llevando a cabo los peores actor de terrorismo vividos en el país.

Ni que decir del incumplimiento a todas las convenciones internacionales de Derechos Humanos que existen y que prohíben el uso de armas no convencionales como cilindros bomba,  las minas antipersonales o el reclutamiento de menores de edad. ¿Faltos de palabra? ¿Dónde?

El malestar  e inconformismo en las FARC, que ha generado tanta tensión  y que podría decretar un Estado de excepción por parte de Santos, se deben a las modificaciones sufridas por la JEP

Pero ese inconformismo no es otra cosa que miedo al ver como su gran negocio puede ser (con toda razón) modificado.

Y sí, entiendo el afán de muchos y la preocupación porque todo lo construido (aunque con malos cimientos) se venga abajo, y todo el esfuerzo y el disminuido número de muertes por la guerra (que ya venía en descenso desde antes de los acuerdos) se vuelva a disparar.

Pero no olvidemos que se negoció con un grupo casi vencido, que a duras penas vivían el día a día en la selva con la tropa del ejercito pisándole los talones, todas estas preocupaciones no son más que un engaño porque entre unas modificaciones legítimas o volver al monte, escogerán lo primero, de eso no hay duda.

 


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