jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-02-11 04:17

Trabajo por horas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 11 de 2020

Por: Ricardo Plata Cepeda

Abogados prestigiosos cobran por minuto. Catedráticos eminentes cobran por hora. Ingenieros de clase mundial cobran por día. Soy ingeniero de sistemas. Esta semana algunos colegas criticaron con sorna la ministra de trabajo por haber dicho que si un ingeniero de sistemas se necesita solo un par de horas por qué habría que contratarlo de tiempo completo. Se ofendieron porque los estaría confundiendo con un técnico de sistemas. Tal vez desconocen que Orlando Ayala, el colombiano más exitoso, de lejos, en esa industria global, exvicepresidente mundial de Microsoft, es técnico en sistemas de la Tadeo. El reclamo resulta además de pretencioso irrelevante, pues se trata es decontribuir aformalizar a quienes solo pueden, o prefieren, trabajar unas horas a la semana. Entendemos por formalizar el derecho - y obligación– a un seguro de accidente de trabajo; a un servicio de salud; y a aportar a una pensión en proporción al valor de ese trabajo. El pago de esos aportes puede recaer en quien recibe el servicio o estar compartido con quien lo presta. El principal escollo actual para atender la seguridad social es que tiene que liquidarse sobre el salario mínimo del mes completo, no importa cuán pocas horas la persona trabaje; exigencia que induce a la informalidad.

La necesidad o conveniencia de personas y empresas por el trabajo ocasional se da en un amplio espectro de oficios y sectores. El colorido de los ciclistas de Rappi y la ira de los taxistas con Uber solo han visibilizado un fenómeno general de vieja data. Los call centers son otra nueva gran fuente de trabajos de tiempo flexible. Un ejemplo añejo son los “coteros”: a un almacén mediano le puede llegar una tractomula una vez por semana y requiere 3 obreros por 3 horas para descargarla, una industria pequeña suele despachar un camión de su producto dos veces por semana y requiere 2 obreros por 2 horas para cargarlo. Así pasa en muchísimas empresas de este país. Antes existían unas pólizas colectivas de accidente de trabajo con cupos que se diligenciaban al final de cada mes. Al menos se cumplía así la cobertura mínima y se obviaba la dificultad de anticipar el momento, los nombres y la duración de la tarea.

Los restaurantes requieren meseros adicionales a los de planta fija unos días a la semana por unas horas. La mayoría de los almacenes necesitan vendedores extras viernes y sábado al final de la tarde. El trabajar en una etapa de la vida pocas horas a la semana no impide a nadie hacerlo de tiempo completo cuando las circunstancias se lo permitan. Quienes más se beneficiarían de una legislación más incluyente son los jóvenes que estudian y las mujeres que cuidan sus hijos, precisamente los grupos más expuestos a la informalidad laboral. Las leyes deben actualizarse y mejorarse. Bienvenido un debate sobre el cómo. Pero un país con una tasa de informalidad urbana del 47% no puede desechar propuestas para reducirla con comentarios baladíes.