Todos al agua
Se acabaron las especulaciones y las intrigas, las listas a Senado y Cámara están inscritas. Algunas producto de la improvisación, otras por el hambre de poder y otras cuantas, porque quieren hacer las cosas bien.
Si queremos un país diferente, no basta con vivir en un estado de indignación permanente, mucho menos a través de las redes sociales, no basta con decir que la política da asco, porque es precisamente la política la que termina subiendo tres puntos del IVA, subiendo la edad de jubilación y guardando silencio frente al modelo de salud actual.
Lo único que puede generar un cambio, es lo mismo que ha moldeado y engrandecido la clase política que tenemos en la actualidad: el voto.
El pasado lunes vimos la lista de nombres que se proponen ser los voceros de la región en el escenario político más importante del País.
Están por ejemplo los que quieren repetir, si usted piensa votar por uno de los “repitentes”, haga memoria, ¿ese candidato votó a favor de la reforma tributaria? ¿Defendió los intereses del pueblo? si la respuesta es que sí voto a favor, sería como si un grupo de ratones eligiera a un gato como su representante.
Sería bueno confrontarlos en un escenario dónde se pueda debatir estas cuestiones, desafortunadamente la política colombiana carece de esos espacios para que la gente se instruya sobre lo que proponen. Qué interés les merece la economía actual, el tema del agro, de vivienda, en fin, tantas cuestiones que no se pueden debatir porque lo único que ellos buscan es tomarse una Selfie con un auditorio lleno de comité de aplausos a sus espaldas.
Por otro lado están los que se inauguran en esta contienda, resalto y celebro por ejemplo la candidatura del ex concejal Mateo Trujillo. Decisión que ha despertado comentario positivos en el incipiente pero cada día más importante sector del voto de opinión, que no solo debe estar relegado a la ciudad de Neiva, sino que debe ser una constante en todo el Departamento.
Por supuesto no faltan los detractores, que le tildan de inexperto y apresurado, irrespetando su compromiso con sus electores, dejando atrás la buena labor que estaba desempeñando en el Concejo de Neiva.
Críticas válidas, en su mayoría de buena fe. Pero a los que tildan a gente nueva de inexperta en la política, habría que preguntarles ¿qué hay que aprender de la política tradicional? Nada. Al contrario, si se pudiera olvidar todo lo que hemos visto en los últimos años sería mucho mejor.
¿Apresurado? Sólo es apresurado quien tiene miedo de emprender una campaña política sin el respaldo de las maquinarias, de resto, cuando hay resultados, cuando no se depende de un abultado capital para ser repartido, todo es ganancia.
El tema de abandonar el Concejo, resulta el más sensible, es claro que quienes le reclaman su salida lo hacen porque han visto una diferencia importante en la dinámica de la política neivana. Mateo ha causado escozor en los políticos tradicionales de la ciudad y muchas personas creen que su partida sería un triunfo para la clase política marrullera enquistada en este tipo de escenarios.
Pero parte de la renovación política es no creer en mesianismos ni cultos a la personalidad, personajes como Mateo u otros candidatos valiosos no están para atornillarse en un puesto sino dar paso a otras personas que crean que la política es un servicio no un trabajo vitalicio. Pensemos que al Concejo puede llegar no uno ni dos sino muchos hombres y mujeres que también nos hagan ver la política de manera diferente.
Todo se sabrá en Marzo.
