martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-01-21 12:48

Todas las formas de lucha…. ¿están permitidas?..

Escrito por: Jaime Salazar Díaz
 | enero 21 de 2019

Desde que irrumpió en la historia  política de nuestra civilización occidental la lucha por  las reivindicaciones sociales con Marx (hace siglo y medio) y con Lenin, hace 100 años al final de la revolución bolchevique, el mundo –sobretodo nuestro tercer mundo-  no ha tenido descanso. Europa, con una madurez cimentada en 2.000 años de cultura y civilización, no exenta de trágicas guerras y sangrientas conquistas, ha llegado a cimas de cordura y convivencia.

Pero la interpretación primitiva y  salvaje  de las “formas de lucha” sigue vigente en Latinoamérica a raíz de la Revolución Cubana triunfante en 1959.

El legado de Fidel Castro dictando cartilla a todo el subcontinente continúa dando sus amargos frutos, sobretodo en Colombia donde completamos casi 60 años de lucha guerrillera. La certeza cruel en la Escuela de Policía General Santander de Bogotá ordenada y organizada por los cabecillas del tristemente célebre ELN hace unos días no nos deja la menor duda. Nos dá, si, esperanza, la presencia en la Plaza de Bolívar en el día de ayer, rechazando este ciego terrorismo a líderes del antiguo M-19 como Antonio Navarro y a personajes de la oposición como Jorge Enrique Robledo y Claudia López quienes tienen claro que todas las luchas, sobretodo las políticas tienen sus límites. Gustavo Petro, sin hacer presencia, se manifestó en redes sociales en igual forma. Desde mis tiempos de estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, he tenido amigable comunicación con gentes de izquierda. A primera vista, siempre pensé que la  variada paleta de tonalidades izquierdosas nos hacía muy diferentes, en cuanto a uniformidad se refiere,  de los pensamientos de mis copartidarios de derecha. Hoy, que los tiempos han disgregado las masas de opinión en todas las latitudes,  incluída la tradicional Inglaterra, y que mis opiniones se han ubicado muy cerca del  centro, veo con claridad  meridiana que los temperamentos exaltados han existido siempre en todos los credos.

Largas noches bohemias de discusión y copas con esos amigos me revelaron los extremos de unos pero la claridad conceptual de otros respecto de la vida: no todo vale en esa lucha. La vida se respeta. De igual manera “copartidarios” exaltados, afortunadamente no huilenses, no escondían su aprobación a la respuesta violenta de quienes actuaban con la ley del talión “ojo por ojo y diente por diente”, superada por Jesús en el Sermón de la Montaña hace también 2.000 años, los años de la civilización cristiana. Ojalá los colombianos, todos, logremos a partir del reciente horror, superar esta barbarie y entrar por fin en la senda de la vida sensata, con diferencias desde luego , pero con la discusión de las alternativas y  la concertación de los puntos comunes.

El camino no es fácil y no podemos pecar de ingenuos. Hay obstáculos grandes por superar. El primero de ellos: el desbordado consumo de estupefacientes en Estados Unidos y en Europa con ingresos que les permite comprar su vicio a los precios que les pidan los narcos de todos los pelambres. Haciendo éstos fabulosas utilidades que comparten con sus socios operativos, los guerrilleros y otras bandas. Los que aún quedan en las montañas y selvas colombianas, explotando campesinos muy pobres, y que como perros rabiosos defienden su criminal negocio detrás de supuestos carteles de “liberación”. Eso no se los cree nadie. Afortunadamente tenemos un Presidente que no  se  come el cuento, que actúa con honestidad, claridad y firmeza. Lo sensato es respaldarlo.


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