martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-12-21 01:13

Tiempo de reflexión y reconciliación

Escrito por: José Israel Charry
 | diciembre 21 de 2018

Aunque la idea era comenzar hoy a escribir unas columnas referidas al expresidente Belisario Betancur, a propósito, entre otras razones, de su reciente deceso, la época de festividades religiosas tan tradicionales como la Navidad me hizo cambiar de objetivo y, en su defecto, dejaré algunas inquietudes que espero tengan buen recibo.

Con muchos colombianos creo estar hasta la coronilla de hablar y escribir sobre política, corrupción, violencia, inseguridad. Todo ello no ha dejado sino vergüenzas, dolor, desencanto, decepción, incredulidad, repudio, rechazo y tristeza, a sabiendas que como vamos, cada día, todo será peor y, lo que es más deprimente, que en no pocos casos tenemos algo que ver con lo que pasa, por nuestra culpa, léase omisión, permisividad, tolerancia, indiferencia o ‘meimportaculismo’ singular termino que ha acuñado un docente universitario. Por ejemplo, ¿por qué llegan a muchas corporaciones públicas (Congreso, asambleas, concejos, juntas administradoras locales) a la Presidencia de la República, las gobernaciones, alcaldías y altos órganos de la justicia, personas que merecen hasta cadena perpetua?. Porque, directa o indirectamente, votamos por ellas, les premiamos sus falacias, engaños, falsas promesas y miserables dádivas con las que no le curan sino el hambre de un desayuno a incautos e idiotas útiles.

Entonces, hagamos propia la temporada para mirar más cerca, para aproximarnos a los nuestros, a los padres, los hijos, los hermanos, la familia y los amigos, los vecinos, los compañeros de trabajo; démosle un saludo afectuoso, una sonrisa, un abrazo. Echemos al cesto tanta basura que inunda a Colombia. Miremos la belleza de su naturaleza y cuidémosla, no votemos papeles ni desperdicios en la calle, no aturdamos a nuestros semejantes con tanta pitadera de los vehículos en los que nos movilizamos, respetemos las normas de tránsito y bajémosle a tanta vulgaridad, no seamos tan plebes en el lenguaje.

Como nos importa comprar un traje para lucir mejor en las fiestas, estrenemos también una actitud en el 2019 para que tengamos, y contribuyamos a que los demás la tengan: una vida más amable, decente, propositiva, por nuestro bien, por el de todos, porque todos la merecemos. Ensayemos, nada se pierde. 


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